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Alerta por las palmeras en Las Palmas de Gran Canaria: los hongos amenazan a miles de ejemplares

Las Palmas de Gran Canaria ha encendido las alarmas por el estado de sus palmeras después del desplome de un ejemplar en plena plaza de Santa Ana, uno de los espacios más emblemáticos y concurridos de Vegueta. La caída no provocó heridos, aunque se produjo en un momento en el que había menores jugando en las inmediaciones.

Las primeras inspecciones apuntan a que la palmera presentaba una pudrición interna provocada por hongos, una afección que habría debilitado progresivamente el tronco hasta provocar que terminara partiéndose. Los técnicos municipales han tomado muestras para analizarlas y determinar con precisión el origen del deterioro.

El episodio preocupa especialmente porque la palmera había sido revisada el pasado mes de junio con motivo de los trabajos de poda realizados en Santa Ana. En aquella inspección no se apreciaron desde el exterior señales que permitieran anticipar un riesgo inmediato de caída.

Precisamente ahí radica uno de los principales problemas a los que se enfrenta el Ayuntamiento. Algunas enfermedades provocadas por hongos evolucionan en el interior de las palmeras sin ofrecer síntomas externos suficientemente evidentes y pueden terminar afectando seriamente a la resistencia del tronco.

Tras lo sucedido, el área municipal de Parques y Jardines ha decidido revisar nuevamente los ejemplares existentes en la plaza de Santa Ana, con el objetivo de comprobar su estado y descartar cualquier riesgo para los ciudadanos.

La situación adquiere una dimensión especialmente importante en una ciudad que cuenta con cerca de 14.000 palmeras canarias censadas. Además de las afecciones provocadas por hongos, estos ejemplares tienen que hacer frente a plagas como la Diocalandra frumenti, un pequeño escarabajo que se ha convertido en una de las principales amenazas para la especie.

El balance de este año refleja la magnitud del problema. Las Palmas de Gran Canaria ha perdido ya 55 palmeras, algunas como consecuencia de los temporales y fuertes rachas de viento, mientras que otras han tenido que ser retiradas al presentar problemas de estabilidad. En concreto, 35 ejemplares han sido talados preventivamente ante el riesgo de fractura o caída.

El Ayuntamiento mantiene paralelamente su estrategia de reposición del arbolado y ha incorporado 75 nuevos árboles de distintas especies, aunque el estado de las palmeras continúa siendo uno de los puntos que requieren mayor vigilancia.

La caída registrada en Santa Ana ha vuelto a demostrar la dificultad de detectar determinadas enfermedades antes de que comprometan la estructura de los ejemplares. El reto pasa ahora por intensificar los controles y actuar preventivamente en aquellos casos donde aparezcan síntomas de deterioro.

La conservación de las palmeras no constituye únicamente una cuestión paisajística. En una ciudad donde miles de ejemplares forman parte de calles, parques y plazas con una elevada afluencia de personas, su estado fitosanitario se ha convertido también en una cuestión de seguridad pública y prevención.