El duro diagnóstico de Bruselas y una inflación del 4,3%: Canarias genera actividad, pero no suficiente prosperidad

Turistas en Canarias

La economía de las Islas crece y crea empleo, pero Europa vuelve a señalar las grandes debilidades acumuladas durante décadas: baja productividad, escasa diversificación, menor renta por habitante y problemas en vivienda, educación e innovación. A ello se suma ahora un IPC nacional disparado hasta el 4,3%, que vuelve a golpear directamente el bolsillo de las familias.

Canarias crece. Hay más actividad, más empleo, millones de turistas y una economía que mantiene un ritmo superior incluso al conjunto nacional. Pero detrás de esos grandes números aparece una realidad bastante menos cómoda: todo ese crecimiento continúa sin transformarse en suficiente prosperidad para una parte importante de los ciudadanos.

Y esta vez quien vuelve a ponerlo negro sobre blanco es Bruselas.

La Comisión Europea dibuja un diagnóstico severo sobre las debilidades estructurales que Canarias lleva décadas intentando corregir sin terminar de conseguirlo. Baja productividad, dependencia excesiva del turismo, insuficiente diversificación económica, reducido peso de la investigación y el desarrollo y una renta por habitante que continúa lejos de la media europea.

No son problemas nuevos. Y precisamente ahí reside la dureza del análisis.

Canarias lleva años creciendo, batiendo récords turísticos y aumentando el número de ocupados, pero no consigue trasladar esa fortaleza económica con la misma intensidad a la economía doméstica.

El 4,3% añade todavía más presión

Y mientras Bruselas advierte de que Canarias debe transformar su crecimiento en mayor bienestar, la inflación vuelve a apretar el bolsillo.

El IPC adelantado de agosto se ha disparado en España hasta el 4,3% interanual, siete décimas por encima del 3,6% registrado en julio y su nivel más elevado desde febrero de 2023.

Los combustibles están detrás de buena parte del repunte, aunque la presión de los precios alcanza también a productos esenciales para cualquier familia.

Para Canarias, además, el problema tiene una dimensión especial. La inflación de las Islas ya se situaba en julio en el 3,4%, encadenando cinco meses de ascensos. Habrá que esperar al dato territorial definitivo de agosto para conocer hasta dónde llega ahora el impacto en el Archipiélago.

Porque ese 4,3% es, por el momento, el indicador adelantado nacional, no el IPC específico de Canarias.

Pero sus consecuencias terminarán sintiéndose también en las Islas: combustible, transporte, mercancías y alimentación forman parte de una cadena especialmente sensible en un territorio fragmentado y alejado del continente.

Crecer mucho para seguir lejos

Ahí aparece la gran paradoja que señala Europa.

El PIB canario creció alrededor de un 2,9% interanual durante el segundo trimestre de 2026, ligeramente por encima del conjunto de España. La economía funciona, el turismo continúa sosteniendo buena parte de la actividad y el empleo se mantiene en cifras históricamente elevadas.

Sin embargo, la renta por habitante no avanza al mismo ritmo.

Canarias puede producir más riqueza en términos absolutos y, al mismo tiempo, comprobar cómo esa riqueza se diluye cuando se reparte entre una población creciente y dentro de una estructura económica caracterizada por actividades con menor productividad.

Y si además los precios avanzan por encima de los salarios de muchos hogares, la distancia entre el crecimiento estadístico y la economía real de las familias aumenta todavía más.

Una economía puede crecer mientras sus ciudadanos sienten que llegan peor a final de mes.

Eso es precisamente lo que convierte el diagnóstico europeo en una advertencia que va mucho más allá de las cifras.

Turismo sí, pero no solo turismo

Bruselas no cuestiona el turismo. Sería absurdo hacerlo en una comunidad donde representa una parte fundamental de la actividad económica.

El problema es todo lo que Canarias no ha conseguido desarrollar alrededor de esa enorme industria.

El Archipiélago necesita aumentar el peso de sectores capaces de generar mayor valor añadido: tecnología, innovación, economía azul, energías renovables, investigación, industria especializada y empresas con capacidad para competir fuera de las Islas.

Porque recibir más turistas no puede ser la única respuesta económica de Canarias para las próximas décadas.

La productividad sigue siendo uno de los grandes agujeros. Y sin productividad resulta extraordinariamente difícil elevar salarios de manera sostenible y acercar la renta por habitante a los estándares europeos.

Bruselas también tiene deberes con Canarias

Europa, sin embargo, reconoce una parte esencial de la ecuación: Canarias no compite en igualdad de condiciones.

La lejanía, la insularidad, la fragmentación territorial, los costes adicionales del transporte y la reducida dimensión del mercado interior condicionan la competitividad de las empresas y encarecen numerosos productos.

Por eso Canarias es una Región Ultraperiférica y por eso Europa reconoce que las Islas necesitan un apoyo específico y suficiente para compensar su singularidad.

El mensaje, por tanto, tiene dos destinatarios.

Canarias debe acelerar las reformas pendientes y abandonar la resignación ante problemas estructurales que llevan décadas encima de la mesa.

Pero Madrid y Bruselas tampoco pueden exigir convergencia mientras ignoran los sobrecostes permanentes derivados de vivir, producir y competir a más de mil kilómetros del continente.

El bolsillo dicta sentencia

El crecimiento del PIB es importante. Los récords turísticos también. Y tener más personas trabajando constituye una de las mejores noticias que puede ofrecer cualquier economía.

Pero al final existe un indicador mucho más sencillo.

El bolsillo.

Si la economía crece pero una familia paga más por llenar el depósito, hacer la compra, alquilar una vivienda o afrontar sus gastos básicos, el ciudadano difícilmente percibirá esa prosperidad.

Con una inflación nacional disparada al 4,3% y Bruselas volviendo a señalar las carencias estructurales del Archipiélago, Canarias entra en septiembre ante una realidad incómoda.

Las Islas generan mucha actividad. El gran reto, después de décadas intentándolo, sigue siendo conseguir que esa actividad genere suficiente prosperidad y que esa prosperidad llegue de verdad a la gente.

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