Tejina ha vuelto a vivir este domingo una de sus jornadas más esperadas del año con la celebración del Día de los Corazones, una tradición vinculada a las fiestas en honor a San Bartolomé que ha congregado a cientos de personas en las calles de esta localidad de La Laguna.
El momento más espectacular de la jornada llegó cuando grupos de entre 20 y 30 vecinos cargaron sobre sus hombros las enormes estructuras elaboradas durante meses por las asociaciones de los tres barrios. Coordinados y siguiendo el ritmo de la música, los participantes trasladaron los Corazones hasta la plaza de la iglesia, donde fueron recibidos entre fuegos artificiales y cánticos.
El Pico, la Calle Arriba y la Calle Abajo volvieron a medir sus fuerzas con sus respectivos colores —verde, amarillo y naranja— en una competición que combina tradición, creatividad y sentimiento de pertenencia. Cada barrio presentó una estructura de unos doce metros de longitud y más de 100 kilos de peso, decorada con frutas de la zona y elementos relacionados con las costumbres y la vida rural.
Una vez en la plaza, los tres Corazones fueron colocados frente a la iglesia para la celebración religiosa y el pregón del cura. La jornada contó también con la presencia de representantes institucionales, entre ellos el presidente de Canarias, Fernando Clavijo, y el alcalde de La Laguna, Luis Yeray Gutiérrez.
La rivalidad entre los tres barrios volvió a hacerse patente durante el acto, con los vecinos entonando cánticos en apoyo a sus respectivos grupos y en homenaje al patrón de las fiestas.
Los trabajos realizados durante los meses previos pudieron apreciarse especialmente en los numerosos detalles que adornaban las estructuras. Entre ellos destacaron los panes artesanales, moldeados con formas inspiradas en animales, balcones canarios y diferentes escenas relacionadas con la vida en el campo.
La actividad comenzó desde primera hora, cuando los locales de los tres barrios fueron recibiendo a vecinos y visitantes que se acercaron para contemplar de cerca las creaciones. Mientras tanto, las parrandas preparaban sus instrumentos para acompañar musicalmente una jornada marcada por el ambiente festivo.
Tras recibir la bendición del santo, los participantes volvieron a cargar los Corazones para trasladarlos hasta los postes situados en el exterior de la iglesia. Allí fueron izados y quedaron fijados, donde permanecerán hasta este lunes para que puedan ser contemplados por vecinos y visitantes.
La celebración tendrá este lunes su último gran capítulo con el tradicional Descuelgue de los Corazones. Las estructuras serán desmontadas progresivamente desde lo alto de los postes y sus elementos —entre ellos frutas, verduras y panes— serán lanzados al público.
El reparto de estos productos dará lugar a una particular batalla entre los asistentes, que tratarán de hacerse con alguno de los elementos utilizados en las creaciones como recuerdo de la fiesta, una tradición que cuenta con la catalogación de Bien de Interés Cultural (BIC).
