Schengen, en tensión: España e Italia mantienen su particular guerra de fronteras

El enfrentamiento entre España e Italia por los controles fronterizos continúa escalando dentro del espacio Schengen. El Gobierno español ha decidido prorrogar las inspecciones a los pasajeros procedentes de Italia, después de que Roma anunciara que mantendrá durante otros quince días los controles sobre los viajeros llegados desde territorio español.

La decisión prolonga un pulso político y fronterizo que comenzó tras la crisis migratoria de Ceuta y que ha terminado trasladándose a puertos y aeropuertos. Italia considera que persisten motivos suficientes para mantener las revisiones, mientras España ha optado por responder aplicando el principio de reciprocidad.

De esta forma, los pasajeros procedentes de Italia seguirán sometidos a controles documentales en distintos puntos de entrada españoles, mientras que las autoridades italianas mantendrán el mismo procedimiento con quienes lleguen desde España.

El choque entre ambos gobiernos supone una situación poco habitual entre dos socios comunitarios y vuelve a poner bajo presión el funcionamiento de Schengen, basado precisamente en la libre circulación de personas entre los países que forman parte del espacio común europeo.

Pedro Sánchez ha criticado la decisión italiana y ha cuestionado los argumentos utilizados por el Ejecutivo de Giorgia Meloni para justificar los controles. Roma, sin embargo, mantiene su posición y no da por cerrado el dispositivo.

El resultado es un nuevo capítulo en la tensión entre Madrid y Roma: España e Italia mantienen abiertas sus particulares fronteras de control dentro de Schengen, mientras el debate migratorio continúa condicionando la relación entre ambos países.