Rusia ha elevado el tono contra el Gobierno de Pedro Sánchez y le exige pruebas de sus acusaciones sobre una supuesta implicación de Moscú en la crisis migratoria que sacudió Ceuta a finales de julio.
La portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, reclamó este martes al Ejecutivo español que presente evidencias concretas que permitan sostener que Rusia participó en una campaña de desinformación relacionada con la llegada masiva de inmigrantes a la ciudad autónoma.
Zajárova cuestionó que España haya lanzado acusaciones de esta gravedad sin trasladar previamente a Rusia pruebas que permitan acreditar esa supuesta intervención. Moscú niega cualquier participación en la crisis y considera que las afirmaciones españolas carecen de fundamento mientras no se acompañen de evidencias.
La polémica parte de las declaraciones realizadas por Sánchez, quien señaló a Rusia, Israel y una supuesta «internacional ultraderechista» como actores que habrían contribuido a difundir bulos y desinformación en torno a la crisis de Ceuta.
Bruselas confirma campañas, pero introduce un matiz incómodo
El Gobierno español sostiene que sus acusaciones se apoyan en un informe del Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE). Según el Ejecutivo, el documento identifica una actividad de amplificación de los acontecimientos de Ceuta por parte de actores vinculados a una red internacional de extrema derecha con presencia digital en distintos países.
Sin embargo, la información conocida sobre ese informe introduce un elemento relevante: las campañas de desinformación atribuidas principalmente a Rusia se habrían producido después del 30 de julio, cuando ya se había producido la entrada masiva de migrantes. Es decir, el documento no demostraría que esas campañas fueran las responsables de provocar la avalancha.
Esta diferencia temporal alimenta ahora la controversia política y diplomática. Una cosa es que Rusia haya participado presuntamente en campañas destinadas a explotar una crisis ya existente y otra muy distinta que Moscú estuviera detrás de los mensajes que provocaron la llegada masiva de personas a Ceuta.
Sánchez mantiene el foco fuera de Marruecos
La disputa con Rusia llega en un momento especialmente delicado para el Gobierno. Sánchez ha defendido que no existen pruebas de que Marruecos alentara la entrada masiva de inmigrantes, pese a las críticas de la oposición y de algunos de sus propios socios parlamentarios.
El Ejecutivo centra ahora parte de su discurso en la actuación de actores externos que, según sostiene, habrían aprovechado la crisis para generar inestabilidad y polarización.
Mientras tanto, Moscú reclama algo mucho más concreto: pruebas.
La exigencia rusa coloca al Gobierno ante la necesidad de explicar con mayor precisión qué evidencias sustentan las acusaciones de Sánchez y, sobre todo, si existen elementos que permitan vincular esas campañas de desinformación con el origen de la crisis migratoria.
La polémica añade así un nuevo frente internacional a una crisis que ya ha abierto una profunda batalla política en España y ha vuelto a tensar las relaciones con Marruecos.
