Alemania ha decidido endurecer su respuesta contra Rusia después de responsabilizar directamente a Moscú del intento de ataque con drones cargados de explosivos registrado el pasado 4 de agosto en el aeropuerto de Leipzig/Halle.
El Gobierno alemán sostiene que las investigaciones realizadas sobre los aparatos, sus componentes y el sistema de detonación apuntan a métodos utilizados en anteriores operaciones híbridas atribuidas a Rusia. El objetivo habría estado relacionado con aviones de carga ucranianos que operaban en uno de los principales centros logísticos de Europa.
Berlín considera que el incidente supone un nuevo salto en la tensión entre Rusia y Europa y ha anunciado una respuesta tanto diplomática como económica. Entre las primeras decisiones figura el cierre del consulado general ruso en Bonn y la rescisión del contrato de la Casa de Rusia en Berlín.
Alemania también quiere impulsar dentro de la Unión Europea nuevas sanciones contra Moscú, mayores restricciones y medidas destinadas a aumentar la presión sobre determinados intereses económicos rusos, incluida la denominada flota en la sombra utilizada para sortear las sanciones internacionales.
El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, ha defendido una respuesta firme y coordinada con los socios europeos y de la OTAN, mientras Berlín insiste en que no permitirá que este tipo de acciones condicionen su apoyo a Ucrania.
Rusia, por su parte, rechaza las acusaciones alemanas y ha advertido de que responderá a las medidas adoptadas.
El episodio de Leipzig abre así un nuevo capítulo en el deterioro de las relaciones entre Alemania y Rusia, mientras Europa vuelve a reforzar su estrategia económica, diplomática y de seguridad frente a Moscú.
