El conjunto de Álvaro Cervera sacó un punto en un encuentro equilibrado y muy disputado ante el filial donostiarra. Los blanquiazules llegaron a adelantarse y vieron cómo les anulaban otros dos tantos, ambos correctamente bajo la reglamentación actual. El Tenerife alcanza los siete puntos de los doce disputados y mantiene un inicio de Liga más que notable pensando en el gran objetivo de la temporada: llegar cuanto antes a los 50 puntos.
El Club Deportivo Tenerife continúa haciendo camino. Sin estridencias, sin vender humo y sabiendo perfectamente cuál es su objetivo. El conjunto blanquiazul empató 1-1 ante la Real Sociedad B en un partido equilibrado, competido y con alternativas, sumando un punto que eleva su casillero hasta los siete de los primeros doce posibles.
Y esa es posiblemente la principal lectura del encuentro. Este Tenerife de Álvaro Cervera sabe lo que quiere y cómo debe conseguirlo. El objetivo es alcanzar los 50 puntos que permitan asegurar la permanencia y, a partir de ahí, mirar hacia donde permita la competición.
Ante la Real Sociedad B hubo momentos para ambos equipos. El filial vasco demostró calidad, juventud y capacidad para generar peligro. Incluso llegó a encontrarse con el palo en una de sus mejores oportunidades cuando buscaba adelantarse en el marcador.
El Tenerife, sin embargo, aguantó y supo esperar su momento. Los blanquiazules consiguieron ponerse por delante con el 0-1 y provocaron entonces unos minutos de cierta desestabilización en el conjunto local. La Real acusó el golpe, perdió durante algunos instantes el control que había tenido y permitió al Tenerife sentirse cómodo dentro de su habitual guion de partido.
Antes y después hubo dos acciones que pudieron cambiar todavía más el encuentro. El Tenerife vio anulados dos goles. El primero, obra de Enric Gallego, por una falta previa. Una acción leve, con contacto, pero que bajo la reglamentación actual puede considerarse infracción. El segundo fue de Nacho Gil, esta vez por fuera de juego. Dos decisiones ajustadas, pero correctas.
También estuvo acertado el arbitraje en el conjunto del encuentro. El colegiado supo manejar un choque intenso, aplicando un criterio similar para ambos equipos y evitando convertirse en protagonista.
Cuando parecía que el Tenerife podía administrar su ventaja y llevarse los tres puntos apareció el empate de la Real Sociedad B. Llegó precisamente cuando menos se esperaba, después de que los blanquiazules hubieran conseguido estabilizar el encuentro.
El 1-1 terminó siendo definitivo y dejó un reparto de puntos razonable por lo visto sobre el terreno de juego.
Siete puntos de doce. Esa es la cifra. Un arranque notable para un Tenerife que tiene muy claro qué campeonato debe jugar. Cervera está consiguiendo construir un equipo reconocible, competitivo y preparado para asumir que habrá partidos de sufrimiento, momentos para defender y otros para golpear.
La sensación más positiva no está únicamente en la clasificación. Está en la forma de trabajar. Se ve un grupo unido, comprometido con una idea y que empieza a asumir con naturalidad lo que pide su entrenador.
El Tenerife sigue haciendo cuentas. Y la cuenta más importante continúa siendo la misma: 50 puntos.
EL MEJOR | Álvaro Cervera
Por encima de cualquier individualidad, el gran nombre de este inicio de temporada es el entrenador. Álvaro Cervera está construyendo un equipo.
No se trata únicamente de sumar siete puntos de doce. Se trata de cómo los está consiguiendo. El Tenerife transmite orden, solidaridad, disciplina táctica y, sobre todo, la sensación de que todos los futbolistas saben cuál es su función.
Cervera está trabajando muy bien el grupo. Ha conseguido que el equipo compita como un bloque, que nadie parezca imprescindible y que todos entiendan que el objetivo está por encima de cualquier nombre propio. Ese trabajo colectivo empieza a verse sobre el césped.
El Tenerife tiene una hoja de ruta clara: sumar, competir y acercarse cuanto antes a los 50 puntos. Y para ese objetivo, hoy por hoy, Álvaro Cervera parece el entrenador ideal.
