Los papeles de Moncloa desmontan el «nadie avisó»: el CNI alertó de un asalto a Ceuta 24 horas antes

Pedro Sánchez, CNI, Ceuta.

Los documentos desclasificados por el propio Gobierno colocan ahora el foco sobre una cuestión incómoda para Moncloa: hubo avisos antes de la entrada masiva en Ceuta y la pregunta es si existió pasividad ante unas señales que, vistas hoy, resultaban suficientemente preocupantes como para elevar el nivel de prevención.

Ningún informe anticipó que más de 70.000 personas acabarían entrando en territorio español los días 30 y 31 de julio. Eso es cierto. Pero los papeles publicados tampoco permiten sostener que nadie hubiera advertido previamente de movimientos extraordinarios alrededor de la frontera.

El CNI alertó.

Y lo hizo apenas 24 horas antes.

El 29 de julio, los servicios de inteligencia manejaban información sobre convocatorias difundidas a través de redes sociales y grupos de mensajería para intentar acceder a Ceuta coincidiendo con la Fiesta del Trono de Marruecos.

Las advertencias hablaban de posibles entradas tanto por mar como mediante un salto de la valla. Incluso aparecía un grupo denominado «Asalto a la valla de Ceuta».

No se trataba únicamente de comentarios aislados perdidos en internet. Las comunicaciones manejadas por los servicios de información apuntaban a grupos con una enorme capacidad de difusión y a decenas de miles de usuarios siguiendo o participando en espacios donde circulaban esos llamamientos.

También la Policía Nacional había realizado un análisis específico sobre posibles entradas irregulares para el 30 de julio, contemplando expresamente escenarios de acceso a nado y un salto masivo a la frontera.

Y había otro dato sobre la mesa: la presión ya estaba creciendo.

Durante los días anteriores se había detectado un incremento importante de las entradas a nado. Es decir, había movimientos sobre el terreno, había convocatorias en las redes y había informes de inteligencia advirtiendo sobre lo que podía ocurrir.

La discusión política cambia así radicalmente.

Ya no se trata de demostrar si alguien escribió en un informe que exactamente 70.000 personas iban a cruzar la frontera. Ningún servicio de inteligencia funciona con una bola de cristal.

La cuestión es otra: ¿por qué, ante semejante acumulación de indicios, no se anticipó una respuesta proporcional al riesgo?

Ahí aparece la sombra de la pasividad.

Porque el Estado reaccionó después con todos sus recursos, reforzó la frontera, movilizó efectivos y activó medidas extraordinarias. Pero lo hizo cuando Ceuta ya estaba soportando una situación absolutamente excepcional.

Ahora habrá que explicar qué ocurrió durante las horas anteriores.

Qué información recibió Interior. Qué conocimiento tenía la Delegación del Gobierno. Cómo fueron valoradas las advertencias del CNI y de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Y, sobre todo, qué decisiones se tomaron después de conocerlas.

Pedro Sánchez defiende que ningún servicio anticipó la dimensión final de la crisis. El argumento puede ser cierto en términos cuantitativos, pero no elimina el problema político.

Porque no saber que entrarían 70.000 personas no significa no saber que podía producirse un intento grave de entrada.

Los documentos que Moncloa ha decidido sacar a la luz pretendían despejar las dudas.

Paradójicamente, han abierto otra mucho mayor: si el Gobierno tenía avisos, ¿hubo demasiada pasividad hasta que Ceuta terminó desbordada?

Las alertas estaban encima de la mesa

La cronología es probablemente el elemento más comprometedor de los documentos desclasificados.

El 29 de julio, apenas un día antes de que comenzara la crisis, los servicios de inteligencia ya manejaban convocatorias para intentar acceder a Ceuta por mar y por la valla. También existían análisis policiales sobre posibles entradas irregulares y datos que reflejaban un incremento de la presión migratoria durante los días anteriores.

Ninguno de esos informes podía determinar el número final de personas que acabaría entrando en la ciudad autónoma.

Pero prevenir consiste precisamente en actuar antes de conocer la dimensión exacta de una amenaza.

Por eso, la publicación de los documentos desplaza ahora el debate hacia la gestión de aquellas horas decisivas: las alertas existieron; lo que deberá explicar el Gobierno es si reaccionó con la rapidez y contundencia necesarias o si hubo una pasividad que terminó dejando a Ceuta frente a una situación sin precedentes.

Pedro Sánchez, CNI, Ceuta.