Estados Unidos ha conmemorado este viernes el 25 aniversario de los atentados del 11 de septiembre con una imagen cargada de simbolismo político: los cuatro expresidentes estadounidenses vivos, Bill Clinton, George W. Bush, Barack Obama y Joe Biden, han coincidido en la Zona Cero de Nueva York para rendir homenaje a las víctimas.
Los cuatro exmandatarios han compartido espacio en la ceremonia celebrada en el Memorial del World Trade Center, junto a familiares de las víctimas y el vicepresidente JD Vance, que ha representado a la actual Administración. La ausencia más llamativa ha sido precisamente la del presidente en ejercicio, Donald Trump, que ha optado por no acudir al acto de Nueva York.
La estampa de los cuatro expresidentes juntos —desde el republicano George W. Bush, presidente durante los atentados, hasta los demócratas Clinton, Obama y Biden— ha convertido el homenaje en una reivindicación de unidad institucional alrededor de una de las mayores tragedias de la historia reciente de Estados Unidos.
Trump, por su parte, ha participado en el acto conmemorativo celebrado en el Pentágono, otro de los escenarios atacados aquel 11 de septiembre de 2001. Allí sí ha tomado la palabra y ha aprovechado su intervención para defender la política militar de su Administración y, especialmente, la guerra contra Irán.
«El país renueva ahora el sagrado juramento que hicimos por primera vez en su nombre hace veinticinco años. Por eso luchamos hoy. No tenemos otra opción», ha asegurado el presidente.
Su ausencia de Nueva York no ha sido casual. La ceremonia de la Zona Cero mantiene tradicionalmente un carácter estrictamente conmemorativo y no contempla discursos políticos. Trump ha preferido el escenario del Pentágono, donde ha podido intervenir públicamente y vincular el recuerdo del 11-S con la actual ofensiva contra Irán.
Mientras tanto, en Nueva York, el protagonismo ha recaído en las víctimas. La ceremonia ha incluido la tradicional lectura de los nombres de los fallecidos y varios minutos de silencio, incluido por primera vez uno dedicado a las miles de personas que han muerto posteriormente por enfermedades relacionadas con la exposición al polvo tóxico de los atentados.
Veinticinco años después, la imagen de los cuatro expresidentes juntos en el lugar donde comenzó una nueva era para Estados Unidos contrasta con la decisión de Trump de mantenerse al margen de la ceremonia de Nueva York y convertir su intervención en el Pentágono en un alegato a favor de la guerra de Irán.
