Luis Pintor, en una entrevista a Radio Marca Tenerife y La Gaceta de Canarias, sostiene que el efecto positivo de la pasarela es «indudable», aunque pide esperar a disponer de más datos para determinar con precisión su impacto real.
La pasarela del Padre Anchieta ya está mejorando la circulación en uno de los puntos más conflictivos del tráfico de Tenerife. Así lo asegura Luis Pintor, decano de la Demarcación de Santa Cruz de Tenerife del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, que sitúa la mejora actual de la fluidez entre un 10% y un 30%.
Pintor recuerda que, durante la elaboración del proyecto, los cálculos apuntaban a una mejora aproximada del 20%. Los primeros registros disponibles, procedentes tanto del Cabildo como de la DGT, se mueven ahora dentro de una horquilla más amplia.
«La dispersión es porque ha pasado poco tiempo y es imposible valorar una cifra más exacta», explica. El final del verano y, especialmente, el comienzo del curso en la Universidad de La Laguna permitirán contar con un escenario de tráfico mucho más representativo para medir el verdadero impacto de la infraestructura.
El decano, sin embargo, no tiene dudas sobre el resultado inicial. «No cabe duda de que hay una mejora. Eso es indudable», sostiene.
Una de las claves está en la eliminación de los antiguos pasos de peatones situados junto a los carriles de giro de la rotonda. Su ubicación provocaba interrupciones constantes de la circulación y generaba además problemas de seguridad vial.
La actuación también ha supuesto un cambio importante para los aproximadamente 20.000 peatones que cruzaban diariamente por Padre Anchieta, al separar los desplazamientos a pie del tráfico rodado y reducir sus tiempos de espera.
La presión sobre la zona continúa siendo, en cualquier caso, muy elevada. La rotonda soporta alrededor de 50.000 vehículos diarios, por lo que la pasarela no elimina por sí sola los problemas estructurales de movilidad del área metropolitana.
«El colapso y el tráfico pesado siguen estando porque están en toda la zona. Con la incorporación de la pasarela la situación se ha suavizado algo, entre ese 10% y ese 30%. Habrá que esperar para ver si la cifra está más cerca del 10 o del 30», señala Pintor.
El responsable del Colegio de Ingenieros de Caminos destaca además que hoy resulta mucho más sencillo evaluar la evolución del tráfico gracias a las cámaras y a los sistemas de medición de intensidades.
«Estamos todos deseando saber cuál es el verdadero efecto de la pasarela del Padre Anchieta, que sin duda va a suponer una mejora, aunque no va a eliminar de golpe los problemas de colapso», añade.
Pintor advierte además de que resolver los problemas de tráfico de Tenerife exige combinar nuevas infraestructuras con políticas de movilidad a medio y largo plazo.
Como ejemplo señala la TF-1, donde la incorporación de un tercer carril permitió hace aproximadamente dos décadas aliviar las retenciones en la entrada desde Güímar. Sin embargo, el crecimiento de la población y de los desplazamientos obliga a revisar continuamente la eficacia de estas soluciones.
Ese tercer carril está previsto que evolucione hacia un espacio para guaguas y vehículos de alta ocupación, una medida que, según Pintor, refleja la necesidad de anticiparse a los problemas futuros y no confiar exclusivamente en ampliar la capacidad de las carreteras.
«No cabe duda de que hay una mejora. Eso es indudable»
Luis Pintor defiende que los primeros datos disponibles ya permiten concluir que la pasarela del Padre Anchieta ha tenido un efecto positivo sobre la circulación.
«No cabe duda de que hay una mejora. Eso es indudable», afirma el decano, que sitúa actualmente ese impacto en una horquilla de entre el 10% y el 30%, a falta de disponer de una serie de datos más amplia que permita concretar la cifra definitiva.
El responsable del Colegio recuerda que la infraestructura no estaba concebida para acabar por sí sola con los problemas de tráfico de todo el área metropolitana, sino para eliminar uno de los principales puntos de fricción de la rotonda: el cruce constante de miles de peatones con los vehículos.
Antes de la entrada en funcionamiento de la pasarela, los pasos peatonales estaban situados junto a los carriles de giro, lo que obligaba a detener repetidamente la circulación y generaba además un problema de seguridad vial.
La nueva infraestructura ha separado ambos flujos y beneficia directamente a los aproximadamente 20.000 peatones que utilizan diariamente este punto.
Pintor insiste en que será ahora, con la vuelta a la actividad habitual y el comienzo del curso universitario, cuando pueda evaluarse con mayor precisión el comportamiento real del tráfico. La rotonda continúa soportando alrededor de 50.000 vehículos diarios, por lo que las retenciones no desaparecerán completamente, pero el Colegio de Ingenieros considera ya acreditado que la situación ha mejorado.
