Las matriculaciones de turismos eléctricos puros alcanzaron las 17.366 unidades en septiembre, frente a los 2.363 vehículos diésel, en un mercado impulsado por las ayudas públicas, los nuevos modelos económicos y el encarecimiento de los carburantes
Los turismos eléctricos puros protagonizaron en septiembre un hito en el mercado automovilístico español al registrar siete veces más matriculaciones que los vehículos diésel, una diferencia sin precedentes que refleja el avance de la electrificación y la pérdida de peso de los motores tradicionales.
Según los datos de las patronales Anfac, Faconauto y Ganvam, los eléctricos de batería sumaron 17.366 matriculaciones en septiembre, el 18,5 % del mercado, mientras que los diésel se limitaron a 2.363 unidades, equivalentes al 2,52 % de las ventas.
El crecimiento se extiende al conjunto de los vehículos electrificados. Uno de cada tres turismos vendidos durante ese mes fue eléctrico puro o híbrido enchufable, con un total de 31.945 unidades, un 56 % más que en septiembre del año anterior.
Las ayudas públicas y la ampliación de la oferta comercial figuran entre los factores que explican esta evolución. A ellos se suma el encarecimiento de los combustibles, que ha elevado el interés de los compradores por alternativas menos dependientes de la gasolina y el gasóleo.
El portavoz de coches.net, Marcel Blanes, señaló que el aumento del precio de los carburantes ha contribuido a impulsar la demanda de eléctricos. Según los datos que trasladó a EFE, las búsquedas de estos vehículos crecieron más de un 100 % en abril, después del incremento del coste de los combustibles.
El cambio de tendencia también se aprecia en el balance anual de 2025. Las matriculaciones de vehículos eléctricos de batería aumentaron un 77,1 %, hasta las 101.600 unidades, con una cuota del 8,8 % del mercado. En cambio, los coches diésel representaron el 5,5 %, con menos de 64.000 matriculaciones. La evolución registrada durante los meses posteriores ha acentuado la distancia entre ambas tecnologías.
Uno de los elementos que está favoreciendo la demanda es el Plan Auto+, aprobado en julio y dotado con 400 millones de euros. El programa contempla ayudas de hasta 4.500 euros para adquirir turismos eléctricos y las solicitudes comenzaron a tramitarse el 4 de agosto, por lo que septiembre fue el primer mes completo de aplicación.
«Sin duda los incentivos a la compra están dinamizando la demanda y convirtiendo esta movilidad en una opción más asequible, pero las ayudas hoy son incluso inferiores a las que existían con los primeros planes, cuando el precio medio era significativamente inferior, lo que significa que el esfuerzo que tiene que hacer una persona para adquirir estos vehículos es superior», aseguró a EFE el presidente de Ganvam, Jaime Barea.
El responsable de la patronal de distribución reclama incrementar las subvenciones, incluir en los programas de apoyo los vehículos eléctricos de ocasión de hasta 36 meses y recuperar una cuantía adicional para quienes entreguen un automóvil antiguo para su achatarramiento.
La oferta de modelos también está creciendo, con vehículos eléctricos que ya se comercializan por menos de 20.000 euros. Pese a ello, el precio medio continúa por encima de los 40.000 euros, según Barea.
La infraestructura de recarga constituye otro de los factores que condicionan el desarrollo del mercado. El barómetro de electromovilidad de Anfac contabilizó 58.075 puntos de recarga de acceso público hasta septiembre, después de la instalación de 1.393 nuevos puntos durante el último trimestre, un 13 % más que en el mismo periodo del año anterior.
No obstante, la patronal advierte de una ralentización del despliegue. En los nueve primeros meses del año, la instalación de nuevos puntos públicos cayó un 62,6 % respecto al mismo periodo de 2025, una evolución que pone en riesgo el cumplimiento de los objetivos fijados para 2026.
La transformación del parque automovilístico coincide, además, con el debate europeo sobre una posible flexibilización de las restricciones previstas para los motores de combustión a partir de 2035, cuando está contemplada la prohibición de nuevas matriculaciones de vehículos diésel.
Blanes considera que, sin un plan de achatarramiento, los automóviles más contaminantes permanecerán durante más tiempo en circulación. En ese escenario, los vehículos de más de 15 años podrían seguir cambiando de propietario a través del mercado de segunda mano.
