El expresidente asegura que no se siente representado por ninguna opción política y censura que los decretos de vivienda vuelvan a someterse a votación en la Diputación Permanente tras su rechazo en el pleno.
Felipe González ha vuelto a marcar distancias con la actual dirección del PSOE. El expresidente del Gobierno ha confirmado este jueves, durante un encuentro empresarial en Málaga, que votará en blanco en las elecciones generales del próximo 29 de noviembre porque no encuentra una propuesta política que le represente.
«No oigo nada que me represente de verdad», ha afirmado González, cuyo descontento alcanza tanto al PSOE de Pedro Sánchez como a los partidos de la oposición. Al primero le reprocha su comportamiento político; a los segundos, que su alternativa se centre en desalojar al presidente del Gobierno sin presentar un proyecto de país que vaya más allá del relevo en la Moncloa.
El histórico dirigente socialista ha defendido que seguirá participando en las elecciones. Para González, votar en blanco permite expresar su falta de identificación con las candidaturas y mantener su compromiso con las urnas. Su decisión supone una nueva muestra pública de la distancia que mantiene con el partido que dirigió durante más de dos décadas.
La intervención, en el encuentro «Liderazgo y visión global», organizado por el Círculo Empresarial de Málaga, también ha incluido una dura crítica a la decisión de llevar a la Diputación Permanente los dos decretos de vivienda que el pleno del Congreso rechazó el pasado 2 de octubre.
González ha calificado de «antidemocrático» ese procedimiento y ha asegurado que le produce bochorno. Su reproche se centra en que un órgano de composición reducida pueda dar luz verde a unas medidas que previamente no obtuvieron el respaldo del pleno de la Cámara. A su juicio, recurrir a esa vía para revertir el rechazo parlamentario vulnera las reglas del juego político.
El expresidente ha situado así sus críticas en dos planos: la falta de una opción electoral con la que identificarse y el funcionamiento de las instituciones en la recta final de la legislatura. Sus declaraciones añaden un nuevo choque con Sánchez en vísperas de las elecciones, con la política de vivienda y el uso de la Diputación Permanente en el centro de la controversia.
