El presidente de la UD Las Palmas quiere liderar la explotación de las infraestructuras futbolísticas de la Isla
Miguel Ángel Ramírez, presidente de la UD Las Palmas, ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de construir un nuevo estadio en Gran Canaria, al tiempo que ha expresado su intención de gestionar y explotar tanto el recinto actual como el futuro, en un planteamiento que abre un debate institucional, económico y deportivo de gran calado.
El presidente de la UD Las Palmas, Miguel Ángel Ramírez, ha planteado públicamente la construcción de un nuevo estadio en Gran Canaria como una infraestructura clave para el crecimiento del fútbol profesional y la proyección económica de la Isla. Junto a esta reivindicación, Ramírez ha ido un paso más allá al manifestar su voluntad de asumir la gestión y explotación tanto del estadio actual como del futuro recinto.
El dirigente amarillo defiende que el fútbol moderno exige instalaciones adaptadas a los estándares actuales, no solo en términos deportivos, sino también comerciales, tecnológicos y de experiencia para el aficionado. En ese contexto, considera que Gran Canaria no puede quedarse atrás frente a otros territorios que han apostado por estadios multifuncionales capaces de generar actividad económica los 365 días del año.
La propuesta incluye un modelo de gestión integral, en el que la UD Las Palmas tendría un papel central en la explotación del estadio, ya sea mediante concesión o fórmula mixta con las administraciones públicas. El objetivo, según este planteamiento, sería garantizar la viabilidad económica del recinto, atraer grandes eventos deportivos y culturales y maximizar los ingresos derivados de usos complementarios como restauración, ocio, espacios comerciales o conciertos.
Ramírez también ha señalado que la gestión del Estadio de Gran Canaria, en su estado actual, necesita una revisión profunda para optimizar su uso y rentabilidad, subrayando que muchas instalaciones públicas terminan infrautilizadas por falta de un modelo de explotación profesionalizado.
La propuesta abre ahora un debate político e institucional que involucra al Cabildo de Gran Canaria, al Gobierno autonómico y a los ayuntamientos, tanto por la inversión necesaria como por el encaje jurídico de la gestión. Mientras tanto, el mensaje del presidente amarillo es claro: el futuro de la UD Las Palmas —y del fútbol en la Isla— pasa por un estadio moderno, rentable y gestionado con visión empresarial.