La píldora económica, por Jordi Bercedo

Jordi Bercedo, economista.

Quedan justo dos semanas para el inicio de 2026, un año en el que muchos se estarán preguntando ¿Qué va a pasar con la economía? ¿Vamos a vivir mejor, peor… o igual? 

Por ello, vamos a intentar explicarlo de manera sencilla, y fijándonos en tres variables, como son el Mundo, España y lo que realmente nos importa: nuestro bolsillo.

A nivel mundial, 2026 parece que empezará con menos sobresaltos que años anteriores, pero todavía con cierta prudencia, ya que la geopolítica no para de sorprendernos, y si no, miren como está el Caribe.

Después de varios años marcados por guerras, inflación y tipos de interés altos, las grandes economías, Estados Unidos, Europa y China, parece que entran en una etapa más estable, aunque sin grandes alegrías.

¿Qué significa esto en la práctica?

Pues, por un lado, que la inflación ya no correrá tanto como hasta ahora, lo que no significa ni mucho menos que los precios vayan a bajar, sino que seguirán subiendo, pero a un ritmo menor.

Por otra parte, los Bancos Centrales empiezan a relajar poco a poco los tipos de interés, por lo que el precio del dinero será más bajo, lo que, como todo, tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

Finalmente, el crecimiento económico se prevé lento, pero constante.

Por tanto, podemos decir que no estamos ante una crisis global, pero tampoco ante un boom económico, por lo que 2026 debemos contemplarlo como un año de consolidación, y no como un ejercicio para lanzar fuegos artificiales.

En lo que respecta a España, donde en 2025 el Ibex ha batido récords, las perspectivas son razonablemente buenas, sobre todo si miramos de dónde venimos. Se espera que la economía española siga creciendo, aunque a un ritmo más suave que en años anteriores.

El motor seguirá siendo, el turismo, el consumo interno y, en menor medida, la inversión.

El empleo debería mantenerse relativamente estable, aunque crear trabajo nuevo será más difícil que antes.

No se esperan grandes subidas del paro, pero tampoco una mejora espectacular.

Es importante señalar tres retos que nuestro país debe de afrontar con contundencia:

1) La deuda pública, que sigue siendo demasiado elevada, y aunque parece que no preocupa, debería hacerlo y mucho.

2) El coste de la vida; ya que los precios van a seguir subiendo, y aunque sea a menor ritmo, este hecho para mucha gente será auténtico drama ya que la cesta de la compra se esta convirtiendo en un imposible.

3) La inestabilidad política, es sin duda una gran amenaza para nuestra economía, por lo que habrá que estar muy atentos a los acontecimientos, ya que como hemos venido avisando, el dinero es muy miedoso, y necesita tranquilidad y estabilidad para poder consolidarse y desarrollarse.

¿Y nuestro bolsillo? ¿Qué notará el ciudadano medio en 2026?

Pues es de esperar que los precios no sigan subiendo tan rápido como hasta ahora, pero debemos tener claro que van a seguir subiendo, aunque sea a un ritmo menor.

El supermercado, la vivienda y los servicios seguirán siendo caros, aunque más quizás algo más estables.

-Las hipotecas por su parte, si los tipos de interés siguen bajando, es de esperar que se traduzca en una disminución de las cuotas variables, pero esto no será un fenómeno rápido, sino que necesitará su tiempo.

-Respecto a los salarios, se espera que sigan subiendo, pero aún de una manera menor que el coste de la vida, por lo que el poder adquisitivo de la población seguirá resintiéndose.

-El ahorro se presenta en este año como un factor clave, ya que 2026 debe ser una oportunidad para retomar la senda de la prudencia y volver a pensar en ahorrar.

No es el momento de grandes riesgos, sino de ser cautos y de pensar en el medio y largo plazo, después de unos años donde el consumo se ha disparado a unos niveles extraordinarios.

Desde la perspectiva Canaria, hay que destacar que el turismo seguirá siendo clave. Si no hay sobresaltos internacionales, continuará fuerte, sosteniendo empleo y actividad económica.

No obstante, el gran reto seguirá siendo el mismo; intentar subir unos salarios bajos frente a un coste de vida cada vez más elevados, que llevan condenando a nuestras islas a estar, desde hace demasiados años, a la cola de la renta per cápita nacional.

Por ello, el nuevo año se presenta como un año de estabilidad, pero donde muchas familias seguirán teniendo problemas para llegar a final de mes.

Como resumen, podemos pensar que 2026 no será un año brillante, pero tampoco uno malo, donde se espera que la economía esté más tranquila, con menos sobresaltos y más previsibilidad, siendo por tanto un año para ajustar, ahorrar, planificar y no confiarse, porque la economía debe mejorar… pero despacio y teniendo siempre presente que la economía no va de números, va de personas.