Felipe VI llama a proteger la convivencia democrática y advierte de una crisis de confianza en las instituciones

El rey Felipe VI aprovechó su tradicional Mensaje de Navidad, emitido este 24 de diciembre desde el Palacio Real de Madrid, para lanzar una llamada clara a la defensa de la convivencia democrática, el respeto institucional y la responsabilidad colectiva, en un contexto marcado por la polarización política y el creciente desencanto ciudadano.

En su discurso, pronunciado por primera vez de pie y desde el Salón de Columnas, el jefe del Estado subrayó que la convivencia “no es un legado garantizado”, sino una construcción diaria que puede debilitarse si no se cuida. Felipe VI alertó de una “inquietante crisis de confianza” en las instituciones democráticas, alimentada —según señaló— por la desinformación, la confrontación permanente y las desigualdades sociales.

Sin aludir de forma directa a la actualidad política concreta, el monarca insistió en la necesidad de que los poderes públicos actúen con ejemplaridad, respeto a la ley y sentido del deber, recordando que el comportamiento de las instituciones es clave para reforzar la credibilidad del sistema democrático. En ese sentido, recalcó que la democracia exige no solo normas, sino también actitudes responsables y compromiso ético.

Felipe VI defendió el diálogo como herramienta esencial para resolver las diferencias en una sociedad plural y advirtió contra la tentación de convertir las ideas propias en dogmas o percibir las ajenas como amenazas. “En democracia —vino a señalar— el desacuerdo no debe romper la convivencia”, apelando a una cultura política basada en el respeto y la escucha.

El rey también dedicó parte de su intervención a recordar los valores que hicieron posible la Transición democrática, coincidiendo con el cincuenta aniversario de aquel proceso histórico. Destacó el espíritu de consenso, la voluntad de entendimiento y el sentido de proyecto compartido que permitieron construir la España constitucional, y los presentó como referentes válidos para afrontar los retos actuales.

En el plano social, Felipe VI expresó su preocupación por las dificultades que atraviesan muchos ciudadanos, especialmente los más vulnerables, y defendió la necesidad de fortalecer la cohesión social para evitar fracturas que erosionen la confianza colectiva. Subrayó que la prosperidad y la estabilidad solo son posibles si se construyen desde la inclusión y la igualdad de oportunidades.

El mensaje concluyó con una apelación directa a la ciudadanía, invitando a la reflexión individual sobre el papel de cada persona en el cuidado de la convivencia democrática. Como es habitual, el rey cerró su intervención con una felicitación navideña y un deseo de paz y bienestar para todos los españoles, pronunciado en varias lenguas oficiales.