Las celebraciones navideñas dejan cada año una factura oculta en los hogares españoles: el desperdicio de alimentos. Según estimaciones del sector de consumo y asociaciones contra el despilfarro, cada familia puede llegar a tirar una media cercana a los 30 euros en comida durante y después de las fiestas, especialmente tras Nochebuena, Navidad y Nochevieja.
El exceso de compras, menús sobredimensionados y la falta de planificación provocan que sobren grandes cantidades de comida, en especial mariscos, carnes, dulces y platos preparados. Muchos de estos productos terminan en la basura pocos días después, pese a encontrarse en buen estado.
El impacto no es solo económico. El desperdicio alimentario tiene también un coste ambiental, por el uso innecesario de recursos y energía, y un componente social, en un contexto de encarecimiento de la cesta de la compra.
Expertos recomiendan planificar los menús, congelar sobrantes y reutilizar alimentos para reducir un problema que se repite cada Navidad.