La píldora económica de Jordi Bercedo: "El acuerdo con Mercosur podría suponer una presión añadida para agricultores y ganaderos canarios"

Jordi Bercedo, economista.

En los últimos días ha vuelto a ponerse sobre la mesa uno de los acuerdos comerciales más importantes de los últimos años: el posible acuerdo entre la Unión Europea y el bloque sudamericano Mercosur, formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Se trata de un pacto que lleva más de 25 años negociándose y que, de salir adelante definitivamente, daría lugar a una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, con unos 700 millones de personas.

Ahora bien, aunque recientemente se ha anunciado un principio de acuerdo, la realidad es que todavía no está cerrado del todo. De hecho, el Parlamento Europeo ha decidido frenar su aprobación por el momento y pedir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea que revise si el acuerdo cumple con los tratados europeos. Esto significa que su entrada en vigor podría retrasarse meses o incluso años.

Pero ¿en qué consiste realmente este acuerdo? Explicado de forma sencilla, lo que busca es reducir o eliminar muchos de los aranceles, es decir, los impuestos que se pagan al importar y exportar productos entre la Unión Europea y Mercosur. En la práctica, esto haría más barato y fácil vender productos europeos en Sudamérica y, al mismo tiempo, permitiría que productos sudamericanos entren con más facilidad en Europa.

Para la Unión Europea, las ventajas serían claras en algunos aspectos. Las empresas europeas podrían vender más fácilmente coches, maquinaria, productos industriales, vinos o aceites en países sudamericanos. También permitiría a Europa diversificar sus mercados y no depender tanto de potencias como Estados Unidos o China. Además, para los consumidores europeos, podría traducirse en más variedad de productos y, en algunos casos, precios más bajos.

Sin embargo, este acuerdo también genera muchas dudas y críticas, especialmente en el sector primario. Al permitir la entrada de productos sudamericanos como carne, soja, azúcar o arroz, existe el temor de que estos productos, que en muchos casos se producen con costes más bajos, compitan directamente con agricultores y ganaderos europeos.

Y aquí es donde entra Canarias. Las Islas tienen una economía muy particular, con un sector primario frágil y con costes de producción más elevados debido a la insularidad y al transporte. La llegada de productos más baratos desde Mercosur podría suponer una presión añadida para agricultores y ganaderos canarios, que ya compiten en desventaja frente a producciones de gran escala.

Otro punto de preocupación tiene que ver con el medio ambiente y la seguridad alimentaria. Aunque el acuerdo incluye compromisos en materia climática y de derechos laborales, muchos expertos y organizaciones consideran que estos compromisos no son lo suficientemente estrictos ni fáciles de controlar. Existe el miedo a que entren en Europa productos que no cumplan los mismos estándares medioambientales, sanitarios o de bienestar animal que se exigen aquí.

Por eso, desde regiones como Canarias se insiste en que, si el acuerdo sale adelante, deben tenerse en cuenta las particularidades de las regiones ultraperiféricas y establecer medidas de protección específicas para evitar que sectores clave se vean perjudicados.

En resumen, el acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur puede ser una oportunidad para impulsar el comercio y el crecimiento económico, pero también plantea riesgos importantes, especialmente para la agricultura y la ganadería en territorios sensibles como Canarias.

A día de hoy, el acuerdo no está cerrado definitivamente y su futuro sigue en el aire. Lo que ocurra en los próximos meses será clave para saber si este pacto se aprueba tal y como está, si se modifica o si vuelve a quedar bloqueado una vez más.

Jordi Bercedo

Economista