Pedro Sánchez se reunió este lunes con el lehendakari Imanol Pradales y abrió la puerta a la gestión de los aeropuertos del País Vasco, una cesión que hasta ahora el propio presidente de AENA había descartado públicamente. La decisión ha provocado un enfado mayúsculo en Canarias, donde el Gobierno autonómico entiende que existe una doble vara de medir del Estado.
En Canarias, donde los aeropuertos son infraestructura crítica para la cohesión territorial, el turismo y la economía, la reacción ha sido de sorpresa e indignación. El Ejecutivo canario insiste en que lleva años reclamando mayor capacidad de decisión sobre una red aeroportuaria que soporta millones de pasajeros y genera beneficios millonarios que no revierten en el Archipiélago.
El malestar es “supino”, según indican fuentes institucionales, al constatar que lo que se negaba por razones técnicas o legales ahora se concede por necesidad política. Una vez más, Canarias entiende que el Estado sí descentraliza cuando conviene, pero mantiene el control cuando se trata de territorios alejados y ultraperiféricos.