Psiquiatras, médicos y especialistas en fiscalidad coinciden: la inteligencia artificial es una herramienta de apoyo útil, pero no posee la verdad absoluta ni sustituye al criterio profesional. Su mal uso ya está generando problemas de salud mental, errores graves en decisiones económicas y riesgos legales para ciudadanos que confunden tecnología con certeza.
Los profesionales sanitarios advierten de que el uso inadecuado de la inteligencia artificial, especialmente en consultas emocionales o de salud mental, puede agravar cuadros de ansiedad, depresión o generar dependencia psicológica. La IA maneja grandes volúmenes de datos, pero trabaja con información incompleta del ser humano, sin contexto clínico real ni capacidad diagnóstica, lo que la convierte en una ayuda orientativa, nunca en una autoridad médica.
En paralelo, expertos en economía y fiscalidad alertan de errores cada vez más frecuentes derivados de confiar en respuestas automáticas para decisiones financieras, inversiones rápidas o estrategias para “ganar dinero fácil”. La IA no distingue riesgos personales ni consecuencias legales y puede inducir a prácticas peligrosas, especialmente en materia tributaria.
Desde los colegios profesionales se subraya que existen IA diseñadas exclusivamente para profesionales, tanto en medicina como en fiscalidad, administración, arquitectura o decoración, que requieren formación previa y responsabilidad legal. Usar herramientas generales como si fueran asesoramiento experto puede derivar en sanciones, pérdidas económicas o problemas de salud.
Errores más comunes detectados
• Autodiagnósticos médicos y abandono de tratamientos
• Decisiones financieras basadas en predicciones irreales
• Uso de IA para evasión fiscal o interpretación errónea de impuestos
• Apuestas y juegos con falsas expectativas de beneficio rápido
• Confundir orientación general con asesoramiento profesional
Con todo, la inteligencia artificial no es un oráculo ni un dogma de fe. Es una tecnología poderosa, pero con huecos, sesgos y límites claros. Médicos y expertos insisten: el criterio humano cualificado sigue siendo insustituible. La IA ayuda, orienta y apoya; la responsabilidad, la verdad y las consecuencias siguen siendo humanas.