Cuba bajo presión: escasez de combustible, protestas sociales y tensiones políticas agudizan la crisis

La crisis en Cuba se agrava este domingo con una combinación explosiva de tensiones económicas, presión internacional y descontento social que empuja a más ciudadanos a salir a las calles en protestas y enfrentamientos crecientes con las fuerzas del Estado. La escasez de combustible, derivada del corte de suministros desde Venezuela y la amenaza de aranceles de Estados Unidos a países que suministren petróleo, ha generado apagones prolongados, transporte paralizado y una percepción generalizada de deterioro en la calidad de vida.

Las medidas anunciadas por la administración de Donald Trump, destinadas a aislar aún más la economía cubana mediante la imposición de tarifas a quienes trafiquen petróleo con La Habana, han agudizado el malestar popular. En varias zonas urbanas, especialmente en La Habana, grupos de ciudadanos —en su mayoría jóvenes y trabajadores urbanos— han protagonizado **marchas y protestas espontáneas contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel, denunciando la falta de energía, comida y servicios básicos. Estas movilizaciones contrastan con la narrativa oficial que atribuye los problemas al “bloqueo” estadounidense y han derivado en tensiones directas con las autoridades, que han tratado de contener las protestas sin ceder a las demandas populares.

El descontento social se suma a un panorama internacional complicado: La Habana se enfrenta a presiones diplomáticas, amenaza de aislamiento energético y una economía en contracción. La suma de protestas callejeras, crisis energética y confrontación política dibuja un momento de gran incertidumbre para el futuro inmediato de Cuba y plantea interrogantes sobre la estabilidad del régimen frente a la creciente frustración ciudadana.