Antidopaje mira por debajo del traje: el pene entra en la ecuación del salto de esquí

La polémica ha irrumpido en la antesala de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026, después de que varios medios europeos informaran sobre una supuesta práctica estética destinada a alterar las mediciones corporales de los saltadores de esquí durante los controles técnicos de los trajes. Según estas informaciones, el uso de inyecciones de ácido hialurónico podría modificar los escáneres 3D empleados para ajustar la equipación, influyendo teóricamente en la aerodinámica del vuelo.

La Agencia Mundial Antidopaje ha reconocido que sigue el asunto, aunque por ahora no existen pruebas ni expedientes abiertos, mientras que la Federación Internacional de Esquí ha restado credibilidad a la controversia. Aun así, el debate ha puesto sobre la mesa hasta dónde llegan los límites del reglamento técnico en una disciplina donde cada centímetro —en todos los sentidos— puede marcar la diferencia olímpica.