La Conferencia de Seguridad de Múnich arranca este viernes en Alemania convertida en el gran foro donde las potencias globales miden fuerzas y redefinen posiciones ante un mundo en transición. El conflicto en Ucrania, la relación entre Estados Unidos y Europa, el auge de nuevas potencias y la fragilidad del orden internacional surgido tras la Guerra Fría centran una cita marcada por la incertidumbre.
Líderes políticos, responsables de defensa y expertos internacionales coinciden en que el actual equilibrio global está agotado y que se abre paso un nuevo orden mundial, más fragmentado, con bloques estratégicos en competencia y con Europa obligada a decidir si refuerza su autonomía o se reacomoda bajo el paraguas atlántico. La cumbre actúa así como termómetro del poder global en un momento decisivo.