Mientras los acuerdos para ordenar y liberalizar el servicio del taxi en el aeropuerto de Aeropuerto de Tenerife Sur continúan paralizados o en vía muerta, miles de turistas y la propia industria turística canaria siguen soportando esperas interminables a su llegada a la Isla. La falta de un marco definitivo mantiene el servicio prácticamente limitado a los taxis de Granadilla de Abona, pese a que la mayoría de los viajeros se dirigen a zonas turísticas de Arona y Adeje.
Desde hace meses se negocia un acuerdo insular, con participación del Cabildo de Tenerife y los ayuntamientos del sur, para permitir la entrada regulada de taxis de otros municipios en momentos de alta demanda. Sin embargo, la ausencia de una decisión firme —ya sea insular o de gestión regional— mantiene el sistema bloqueado. El resultado es un deterioro de la experiencia turística y un problema estructural que sigue sin respuesta efectiva en uno de los principales aeropuertos del Archipiélago.