La constelación canaria de satélites, en órbita en 2027

El Cabildo de Tenerife ha aprobado la propuesta de adjudicación del proyecto de la Constelación Canaria de Satélites (CIC) a la empresa Telespazio Ibérica, por un importe de más de 21 millones de euros, en una iniciativa estratégica que sitúa a la isla y al Archipiélago en una posición de referencia en el ámbito de la observación de la Tierra, la gestión de emergencias y el desarrollo de tecnología espacial.

El proyecto contempla el diseño, fabricación, lanzamiento, operación, obtención de imágenes y comercialización de datos de una constelación de satélites de órbita terrestre baja, con un calendario que prevé el lanzamiento del satélite piloto en el primer trimestre de 2027, la finalización del despliegue completo de la constelación en el primer semestre de 2028 y el inicio de la obtención y explotación de imágenes y datos en el segundo semestre de ese mismo año.

La presidenta del Cabildo de Tenerife Rosa Dávila ha destacado que esta inversión “nos coloca en una posición privilegiada, no solo como usuarios, sino como desarrolladores de tecnología espacial”, al tiempo que subraya que se trata de una herramienta clave para la protección del medio natural y la mejora de la capacidad de respuesta ante emergencias.

Además, ha señalado que el proyecto “contribuye de forma decisiva al cambio de modelo productivo, generando empleo cualificado, atrayendo inversión y apostando por el talento canario”, en línea con el Plan Director de Innovación impulsado por la Corporación insular.

La CIC tendrá aplicaciones directas en ámbitos clave para Canarias, entre los que destacan:

-Gestión de emergencias y protección civil, mejorando la respuesta ante incendios forestales, inundaciones, erupciones volcánicas y otros riesgos naturales.
-Agricultura de precisión y ahorro de agua, optimizando el riego y favoreciendo la sostenibilidad del sector primario.
-Monitorización del cambio climático, aportando datos esenciales para la planificación de medidas de adaptación y mitigación.
-Gestión inteligente de los recursos naturales, incluyendo el control de masas forestales, zonas de riesgo y seguimiento de embalses.
-Planificación territorial y urbanística, con información precisa para la protección del medio natural.
-Vigilancia de costas y del medio marino, mediante imágenes en infrarrojo térmico y otras bandas para detectar vertidos y proteger los ecosistemas marinos.

Seguimiento de la recuperación tras desastres, evaluando daños y evolución de las zonas afectadas

Apoyo a la investigación científica, proporcionando datos de alto valor a instituciones científicas y agencias meteorológicas para mejorar modelos climáticos y ambientales. El desarrollo de la Constelación Canaria de Satélites tendrá un impacto directo en la economía y el ecosistema tecnológico de la isla, con la creación estimada de entre 122 y 158 puestos de trabajo cualificados. Parte del diseño y la fabricación se realizará en Tenerife, favoreciendo la consolidación de un polo de innovación vinculado al sector aeroespacial.

Para el consejero de Innovación, Juan José Martínez, “se trata de un proyecto estratégico que consolida a Tenerife como un referente en innovación y tecnología aplicada”. Añadió además que, “esta iniciativa no solo supone un avance decisivo en la gestión inteligente del territorio y las emergencias, sino que tiene un impacto directo en la economía insular, con la creación de empleo altamente cualificado y nuevas oportunidades para el tejido empresarial local.”

En este sentido, recalcó que el proyecto refuerza la apuesta del Cabildo por el talento canario, la colaboración con centros de investigación y universidades, y la generación de puestos de trabajo vinculados a sectores de alto valor añadido, contribuyendo de forma efectiva a la diversificación del modelo productivo de la Isla.

El proyecto permitirá, además, la optimización de la plataforma DALIX y de los supercomputadores del ITER, el desarrollo de ópticas avanzadas y de la cámara DRAGO-3 por parte del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), así como su integración con la futura estación de seguimiento de satélites y telepuerto Canarysat-ITER, financiada con fondos europeos.

Desde el punto de vista económico, se estima un retorno directo para el Cabildo de Tenerife de alrededor de 18 millones de euros, procedentes de la venta de imágenes y datos, lo que refuerza el carácter autosostenible del proyecto. Una de las características clave de la CIC es su alto grado de autosostenibilidad financiera, basada en la comercialización de datos satelitales, especialmente de áreas fuera del área de interés principal (No-AOI). La venta de imágenes y productos de valor añadido permitirá generar ingresos recurrentes, de los cuales un porcentaje revertirá directamente en el Cabildo, garantizando la viabilidad económica del proyecto a largo plazo.

Asimismo, se abren oportunidades de negocio para empresas radicadas en Tenerife, que podrán gestionar y explotar datos de otros territorios desde la Isla, reforzando su proyección internacional. En esta primera fase de despliegue, la constelación realizará una monitorización continua de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro, obteniendo una imagen diaria del territorio en distintas bandas de observación: visible, infrarrojo cercano, infrarrojo de onda corta e infrarrojo térmico. Esta información permitirá disponer de datos actualizados para evaluar los efectos del cambio climático, optimizar la gestión forestal, agrícola, hídrica y urbana, y anticipar y responder con mayor eficacia a emergencias de origen natural o antrópico.

Los satélites incorporarán la novedosa cámara DRAGO-3, desarrollada por la división espacial del Instituto de Astrofísica de Canarias, que colabora activamente con el Cabildo en el despliegue de la denominada “Constelación Islas Canarias”.

Características técnicas de la constelación

La Constelación Canaria de Satélites estará formada por cuatro satélites, uno de ellos piloto, con revisita diaria sobre el área de interés, que incluye las cuatro islas occidentales y un radio de 12 millas náuticas. Los satélites operarán en órbitas heliosíncronas, preferentemente del tipo Ground Track Repeat Orbit, a una altitud comprendida entre 450 y 700 kilómetros.

Las cargas útiles incluirán sensores VNIR, SWIR (DRAGO-3) y TIR, lo que permitirá una cobertura completa y precisa en distintas bandas del espectro, con imágenes nadir de alta calidad y mínima distorsión.