La propuesta de Aena de elevar un 3,8% las tarifas aeroportuarias ha encendido al sector aéreo y al ámbito político en Canarias. Las aerolíneas rechazan una subida que, a su juicio, responde más a una estrategia para reforzar ingresos que a una necesidad real de inversión urgente, y advierten de que el sobrecoste terminará repercutiendo en los pasajeros.
Desde el Archipiélago, Coalición Canaria ha exigido explicaciones al PSOE, al considerar que se vuelve a cargar sobre territorios dependientes del avión el peso de las decisiones de la red estatal. Los nacionalistas cuestionan si el gestor aeroportuario pretende incrementar beneficios sin asumir directamente el esfuerzo inversor, trasladando el coste a compañías y usuarios.
En una comunidad ultraperiférica como Canarias, donde la conectividad aérea es estructural para la economía y el turismo, cualquier incremento tarifario no es neutro: impacta en precios, competitividad y empleo. La polémica está servida.