Canarias vive una de sus mayores contradicciones sociales: el crecimiento económico no llega a quienes más lo necesitan. Más de 560.000 personas se encuentran en situación de exclusión social, lo que sitúa al Archipiélago como la comunidad autónoma con la tasa más alta del Estado (25,5%), según revela el IX Informe FOESSA presentado por Cáritas.
El informe constata que la exclusión no es un fenómeno puntual, sino estructural y cronificado. La vivienda y el empleo se consolidan como los principales factores de desigualdad: una de cada tres personas sufre exclusión residencial y disponer de un trabajo ya no garantiza salir de la precariedad debido a los bajos salarios y al aumento del coste de la vida.
La situación afecta con especial dureza a la infancia, la juventud, las mujeres y la población extranjera. Uno de cada tres niños y niñas vive en exclusión social y casi la mitad de las personas con nacionalidad extranjera se encuentran en esta situación. A ello se suma el deterioro de la salud, las redes de apoyo y el acceso real a derechos básicos.
Cáritas advierte de que “no fallan las personas, falla el sistema” y reclama un nuevo pacto social que refuerce el acceso a la vivienda, dignifique el empleo y garantice una protección efectiva para evitar que cientos de miles de personas sigan quedándose atrás en Canarias.