El Gobierno de Estados Unidos ha reforzado de forma significativa sus controles fronterizos y sitúa a los viajeros españoles bajo un mayor escrutinio, hasta el punto de que ni siquiera contar con la autorización electrónica ESTA garantiza la entrada en el país. Así lo ha advertido el Ministerio de Asuntos Exteriores, que alerta del cambio de criterio aplicado por las autoridades estadounidenses.
Washington deja claro que el ESTA no equivale a un visado y que la última palabra la tienen los agentes de Customs and Border Protection, que pueden denegar el acceso en el aeropuerto por motivos de seguridad, dudas sobre el viaje o simple valoración discrecional del funcionario. Entre las prácticas reforzadas figura la revisión de redes sociales, historial digital y dispositivos electrónicos, además del análisis del perfil del viajero.
Exteriores recomienda extremar la precaución, viajar con documentación que acredite alojamiento, billete de regreso y motivo del viaje, y advierte de que cualquier incoherencia puede traducirse en una devolución inmediata a España. El endurecimiento del control marca un antes y un después para miles de españoles que cada año viajan a Estados Unidos por turismo o negocios y confirma una política migratoria cada vez más restrictiva.