El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha desmentido de forma tajante que sufra una enfermedad cardiovascular después de que el diario Libertad Digital publicara que estaría siendo tratado desde hace meses en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid por una supuesta dolencia cardíaca.
Según el citado medio, el jefe del Ejecutivo recibiría atención médica por un problema cardiovascular que, siempre según esa información, podría derivar en episodios graves como trombosis o infarto. La noticia tuvo amplia difusión en redes sociales y generó un intenso debate político.
Horas después, Sánchez utilizó sus perfiles oficiales para negar categóricamente estas afirmaciones. El presidente aseguró que no padece ninguna dolencia cardiovascular y calificó la información de “bulo”, atribuyendo su difusión a una estrategia de desgaste político. Asimismo, subrayó que, en cualquier caso, padecer una enfermedad de este tipo no debería ser objeto de estigmatización, recordando que millones de personas conviven con patologías cardíacas gracias a los avances médicos y al sistema público de salud.
La controversia también llegó al ámbito parlamentario, donde dirigentes de la oposición hicieron referencia a la publicación. Desde el entorno del Gobierno se insistió en que no existe ningún problema de salud que afecte al presidente y se denunció la propagación de rumores sin confirmación oficial.
El episodio reabre el debate sobre la difusión de informaciones relativas al estado de salud de cargos públicos y el impacto de los rumores en el clima político, en un contexto marcado por la polarización y el enfrentamiento entre Ejecutivo y oposición.