Estados Unidos e Israel han iniciado esta mañana una operación militar conjunta contra objetivos estratégicos en Irán en una ofensiva que, según fuentes oficiales, busca debilitar de forma decisiva la estructura política y militar de la República Islámica. Entre los objetivos señalados se encuentra el entorno del líder supremo, el ayatolá Ali Jamenei.
Los ataques se han dirigido contra instalaciones militares, centros vinculados al programa nuclear y enclaves estratégicos en Teherán y otras ciudades clave. Washington y Tel Aviv justifican la operación por el avance del programa nuclear iraní y el incremento de la amenaza misilística en la región.
Teherán ha calificado la ofensiva como una agresión directa y ha advertido de consecuencias.
La respuesta de Irán
Irán ha respondido pocas horas después con el lanzamiento de misiles balísticos y drones contra territorio israelí y contra posiciones militares estadounidenses en la región.
Según fuentes oficiales iraníes, los ataques han tenido como objetivo bases de EE. UU. en el Golfo, incluidas instalaciones en Bahréin, donde opera la Quinta Flota estadounidense, además de otros enclaves estratégicos aliados.
El régimen iraní ha afirmado que actúa en “legítima defensa” y ha advertido de que ampliará sus represalias si continúan los bombardeos. Israel, por su parte, ha activado sistemas de defensa antimisiles y declarado el estado de emergencia ante el riesgo de nuevos ataques.
La escalada abre un escenario de máxima tensión en Oriente Próximo, con temor a una confrontación regional de mayor alcance.