Intriga palaciega en la Cámara de Comercio: Sesé frustra la llegada pactada de Carlos Alonso y deja en el aire nuevas candidaturas

La sucesión en la Cámara Oficial de Comercio, Industria, Servicios y Navegación de Santa Cruz de Tenerife ha derivado en un escenario de incertidumbre interna tras frustrarse, en el último tramo del proceso, la llegada de Carlos Alonso a la presidencia de la entidad.

Según fuentes consultadas, la salida de Santiago Sesé —actual presidente— se daba por acordada después de que este trasladara que entendía su etapa como “ciclo acabado”. En ese contexto, el nombre de Carlos Alonso, expresidente del Cabildo de Tenerife, economista y con amplia trayectoria institucional, había sido consensuado como relevo para pilotar una nueva etapa marcada por la búsqueda de unidad.

Sin embargo, Sesé se replanteó su salida y decidió continuar al frente de la institución, lo que rompió el acuerdo previo y dejó sin efecto la operación diseñada para su relevo. El movimiento ha generado malestar en parte del tejido empresarial, que observa con preocupación la falta de definición en un órgano considerado estratégico para la provincia.

La Cámara, corporación de derecho público con una relevante gestión de fondos públicos, desempeñó un papel clave durante la pandemia canalizando ayudas a autónomos, pymes y empresas de todos los tamaños a través de ventanilla única. Esa responsabilidad institucional refuerza la importancia de su estabilidad interna.

Época electoral sin calendario ni más nombres

Las elecciones para la renovación de los órganos de gobierno se celebrarán este año, pero a día de hoy no existe fecha oficial de convocatoria. El proceso administrativo previo ya ha superado los plazos formales —exposición de censo y reclamaciones—, aunque todavía no se ha fijado el calendario definitivo ni la jornada de votación.

Tampoco se han dado a conocer, por ahora, más nombres ni candidaturas alternativas. Más allá del binomio Sesé–Alonso que había centrado las conversaciones iniciales, no consta oficialmente la existencia de otros aspirantes.

En este contexto de “intrigas palaciegas”, la incógnita se mantiene abierta: si surgirán nuevas candidaturas durante el tiempo que resta hasta la convocatoria formal o si el actual presidente consolidará su continuidad. La Cámara entra así en una etapa de transición marcada por la duda, la negociación interna y la expectativa empresarial.