El Real Unión Tenerife Femenino volvió a demostrar este fin de semana que el fútbol también se construye desde la resistencia y el compromiso. El conjunto capitalino se impuso por 2-1 al AEM en la Segunda Federación FUTFEM, un triunfo que mantiene vivo el sueño del ascenso a Segunda División para un equipo que pelea contra todo… incluso contra la falta de recursos.
Las jugadoras del histórico club tinerfeño están firmando una temporada notable pese a competir prácticamente sin presupuesto estructural y con recursos muy limitados. Lejos de las grandes inversiones que se ven en otros proyectos del fútbol femenino nacional, el Real Unión sostiene su proyecto gracias al trabajo del cuerpo técnico, el compromiso de las futbolistas y el apoyo cercano de su entorno.
Ese respaldo llega principalmente desde el barrio de La Salud, uno de los enclaves más populares de Santa Cruz de Tenerife, donde el club mantiene sus raíces y donde vecinos, familias y pequeños patrocinadores se han convertido en el verdadero motor del equipo. Desde las gradas hasta el día a día del club, la implicación del barrio ha sido clave para que el proyecto continúe en pie.
La victoria ante el AEM refleja precisamente ese espíritu: un equipo competitivo, humilde y combativo que se niega a rendirse pese a las dificultades. Jornada tras jornada, el Real Unión demuestra que el talento y la pasión pueden competir contra estructuras mucho más potentes.
Con la temporada entrando en su tramo decisivo, el equipo tinerfeño sigue en la pelea por el ascenso, una gesta que, de lograrse, tendría un valor aún mayor si se tiene en cuenta el contexto en el que se está produciendo.
Porque detrás de cada punto sumado hay algo más que fútbol: hay barrio, orgullo y resistencia. Y en La Salud, el sueño del ascenso ya no parece una utopía.
