La orden de Ferraz de no participar en las concentraciones de apoyo a Ceuta ha abierto una grieta interna en el PSOE. Una decena de alcaldes socialistas ya ha anunciado que desobedecerá la directriz de la dirección federal y acudirá a las movilizaciones, mientras otros cargos municipales estudian hacer lo mismo.
Entre los regidores que han decidido dar el paso figuran alcaldes de León, Mérida, Chiclana, Moguer, Sagunto, Almendralejo, Tacoronte y Espartinas, entre otros municipios. Algunos cuestionan la forma en que se realizó la convocatoria, pero consideran que el respaldo a Ceuta debe situarse por encima de las estrategias partidistas.
El desafío vuelve a poner el foco sobre el control que ejerce la dirección de Pedro Sánchez sobre el PSOE. Voces críticas dentro del socialismo llevan tiempo alertando de una pérdida de la autonomía territorial y de las señas de identidad históricas del partido, especialmente por los acuerdos y alianzas establecidos durante los últimos años.
La crisis de Ceuta ha terminado convirtiéndose así en algo más que un enfrentamiento entre Gobierno y oposición. La disciplina de Ferraz empieza a encontrar resistencia entre alcaldes socialistas que reivindican libertad para actuar y se niegan a anteponer las órdenes del partido al apoyo institucional a Ceuta.
