Oficialmente, el Reino Unido inició, desde este lunes, una nueva etapa política con Andy Burnham como nuevo primer mininstro. El exalcalde de Gran Mánchester fue nombrado por el rey Carlos III, después de que Keir Starmer presentara su dimisión como líder del Gobierno y del Partido Laborista tras perder el respaldo interno de su formación.
Burnham se convierte en el séptimo jefe de Gobierno británico desde el referéndum del Brexit de 2016 y afronta el reto de recuperar la estabilidad política en un país marcado por la sucesión de líderes en la última década. En su primer discurso desde Downing Street, aseguró que su Ejecutivo impulsará «los mayores cambios políticos de los últimos 40 años» y situó entre sus prioridades la lucha contra el elevado coste de la vida, la construcción de vivienda social, la mejora de los servicios públicos y una mayor descentralización del poder hacia las regiones.
Como primera medida de su mandato, Burnham anunció la eliminación del IVA del 5 % en la factura eléctrica de los hogares a partir de octubre, una iniciativa con la que pretende aliviar la presión económica sobre las familias británicas. El Gobierno prevé financiar esta rebaja fiscal mediante la cancelación del proyecto para implantar un sistema nacional de documentos de identidad electrónicos.
En política exterior, Burnham ha avanzado que mantendrá el apoyo del Reino Unido a Ucrania y reforzará la cooperación europea en materia de seguridad y control fronterizo. Aunque en el pasado defendió el regreso del país a la Unión Europea, ha descartado reabrir ese debate a corto plazo y ha insistido en que su prioridad será la recuperación económica y la estabilidad institucional del Reino Unido.