Ankara, capital de la diplomacia mundial: Trump intenta mover las piezas de Ucrania y Oriente Medio

Ankara se convierte estos días en uno de los grandes centros de decisión internacional. Donald Trump llega a la cumbre de la OTAN con varios frentes abiertos y con la intención de demostrar que Estados Unidos vuelve a marcar el ritmo en los grandes conflictos mundiales.

Tras la celebración del 4 de julio, el presidente estadounidense ha acelerado su agenda exterior con conversaciones directas con Vladimir Putin y Benjamin Netanyahu, dos llamadas que reflejan los principales desafíos que tiene sobre la mesa: encontrar una salida a la guerra de Ucrania y mantener el equilibrio en un Oriente Medio marcado por la tensión.

La cita de Ankara tiene una doble lectura. En el plano internacional, Trump busca presionar para avanzar hacia un posible acuerdo entre Rusia y Ucrania, mientras refuerza la alianza histórica con Israel y analiza los nuevos equilibrios de poder en la región. En el plano interno, cada movimiento tiene también una lectura política ante los próximos desafíos electorales: proyectar una imagen de liderazgo, negociación y fortaleza.

La OTAN, por su parte, afronta una etapa de redefinición, con Washington reclamando a los socios europeos más inversión en defensa y mayor implicación en su propia seguridad.

Con Putin al teléfono, Netanyahu en la agenda y los aliados pendientes de sus próximos pasos, Trump aterriza en Ankara intentando recuperar una vieja idea de la política exterior estadounidense: que las grandes decisiones globales vuelvan a pasar por la Casa Blanca.