Arabia Saudí corta cargamentos a Europa, desata una carrera por petróleo alternativo y lleva el barril hasta los 108 dólares

La crisis del oleoducto Este-Oeste ya golpea directamente al mercado europeo. Arabia Saudí ha empezado a cancelar algunos cargamentos previstos para finales de septiembre, mientras varias refinerías buscan suministros alternativos en otros países. El Brent se mueve en torno a los 108 dólares por barril y la tensión aumenta a medida que las rutas de salida del crudo saudí siguen bajo presión.

La crisis energética saudí ha dado un nuevo salto y ya tiene consecuencias directas sobre Europa. Los daños provocados por los ataques contra el oleoducto Este-Oeste ya no afectan únicamente a la logística interna del país, sino que empiezan a traducirse en cancelaciones de cargamentos con destino a clientes europeos y en una carrera por encontrar petróleo alternativo con rapidez.

Saudi Aramco ha comunicado a varios compradores que determinados envíos previstos para la segunda mitad de septiembre no podrán realizarse en las condiciones inicialmente previstas. La situación confirma que el problema ya no es únicamente cuánto petróleo puede producir Arabia Saudí, sino cuánto puede sacar al mercado y por qué rutas puede hacerlo.

El oleoducto Este-Oeste sigue fuera de servicio después de los ataques y continúa siendo una pieza clave para entender la magnitud de la crisis. Esta infraestructura permite transportar crudo desde las zonas productoras del este saudí hasta Yanbu, en el mar Rojo, y fue concebida precisamente como una gran alternativa al estrecho de Ormuz.

Con esa vía dañada, Arabia Saudí pierde una parte importante de su margen logístico y se ve obligada a recurrir a otras rutas que también están sometidas a tensión. Ormuz continúa en una situación delicada y Bab el Mandeb sigue siendo otro de los grandes puntos de riesgo para el tráfico marítimo.

La consecuencia es una combinación cada vez más peligrosa para el mercado: menos capacidad para mover crudo, más incertidumbre sobre los suministros y compradores europeos buscando sustitutos en otras regiones.

Empresas como Orlen, con una fuerte dependencia del petróleo saudí, ya han comenzado a mirar hacia el mar del Norte, Estados Unidos, Kazajistán, Argelia o Guyana para cubrir parte de sus necesidades. Esta búsqueda de suministros alternativos incrementa la competencia entre compradores y añade presión sobre unos mercados que ya estaban muy tensionados.

El efecto también se está dejando sentir en los precios. El Brent se mueve alrededor de los 108 dólares por barril, claramente por encima de la barrera psicológica de los 100 dólares, y algunos cargamentos físicos disponibles en Europa se están negociando incluso a precios superiores.

La situación puede complicarse todavía más si las reparaciones del oleoducto se prolongan durante semanas. Cuanto más dure la interrupción, mayor será la presión sobre Yanbu, sobre las rutas del Golfo y sobre los clientes internacionales que dependen de los cargamentos saudíes.

Europa empieza así a sentir directamente una crisis que comenzó con ataques a infraestructuras energéticas en Oriente Medio y que ahora se traslada a las refinerías, a los contratos de suministro y al precio internacional del crudo.

Primero fue el oleoducto. Después llegaron las dificultades logísticas. Ahora aparecen las cancelaciones de cargamentos y la búsqueda urgente de sustitutos.

La cadena empieza a cerrarse y el mercado lo está reflejando con claridad.

Arabia Saudí sigue produciendo, pero Europa ya empieza a pagar las dificultades para sacar ese petróleo al mercado.

DESPIECE | Europa sale a buscar crudo donde puede

La cancelación de cargamentos obliga a varias refinerías europeas a reaccionar con rapidez para garantizar el suministro. Si Arabia Saudí no puede cumplir parte de sus entregas, los compradores tienen que cubrir ese hueco en otros mercados y competir por barriles que ya están sometidos a una demanda creciente.

Eso significa más presión sobre el mar del Norte, Estados Unidos, Argelia, Kazajistán o Guyana, y también un encarecimiento de los cargamentos disponibles. Cuantos más compradores persiguen un volumen limitado de petróleo, mayor es la tensión sobre los precios.

El problema, por tanto, no está en que Arabia Saudí se haya quedado sin crudo, sino en que parte de su capacidad para moverlo hacia el exterior está comprometida. El cierre del oleoducto Este-Oeste y las dificultades en las rutas marítimas convierten cada cargamento cancelado en una señal de alarma para el mercado europeo.

Europa empieza a buscar petróleo donde puede mientras espera que Arabia Saudí recupere plenamente sus rutas de exportación. Hasta entonces, el barril seguirá bajo una fuerte presión y cualquier nuevo incidente puede añadir todavía más tensión a un mercado que ya se mueve alrededor de los 108 dólares.