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Arabia Saudí mantiene cerrado su gran oleoducto, los hutíes aprietan Bab el Mandeb y el petróleo supera los 100 dólares

La crisis energética de Oriente Medio da un nuevo salto. Riad mantiene paralizado el estratégico oleoducto Este-Oeste después de los ataques con drones, mientras los hutíes aumentan la presión sobre posiciones clave de Bab el Mandeb. Con Ormuz fuertemente restringido y el Brent por encima de los 100 dólares, el mercado mundial del petróleo entra en una fase de máxima tensión.

Arabia Saudí continúa sin anunciar la reapertura del oleoducto Este-Oeste, la gran infraestructura que permite trasladar el crudo desde las zonas productoras del este del país hasta Yanbu, en el mar Rojo, evitando precisamente el estrecho de Ormuz.

La conducción permanece cerrada de forma preventiva después de los ataques registrados esta semana, mientras los equipos técnicos evalúan los daños y comprueban la seguridad de las instalaciones.

El problema es que la situación se complica también en el otro extremo de la ruta.

La creciente presión de los hutíes sobre Bab el Mandeb aumenta la preocupación sobre la seguridad del tráfico marítimo que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Se trata de uno de los puntos estratégicos más importantes del comercio mundial y de una de las principales salidas para los cargamentos energéticos de la región.

La combinación es especialmente delicada para Arabia Saudí.

El oleoducto Este-Oeste existe precisamente para disponer de una alternativa cuando Ormuz se complica. Ahora esa conducción permanece paralizada y, al mismo tiempo, aumenta la tensión en la ruta marítima hacia la que desemboca.

Ormuz, además, continúa bajo una fuerte presión y con el tráfico de hidrocarburos muy condicionado por la escalada regional.

El mercado ya lo está reflejando.

El Brent se mueve por encima de los 100 dólares por barril, con referencias alrededor de los 104 dólares, mientras el WTI también ha alcanzado la barrera de los 100.

La subida no responde únicamente al miedo a una menor producción.

El problema empieza a ser otro.

Por dónde puede salir el petróleo.

Arabia Saudí sigue produciendo, pero sus grandes alternativas logísticas están sometidas a una presión extraordinaria. Ormuz por un lado. Bab el Mandeb por el otro. Y el oleoducto que debía servir de vía de escape continúa cerrado.

El escenario es, por tanto, más delicado que hace apenas unos días.

El petróleo de Oriente Medio no se ha quedado sin salida, pero sus grandes puertas están cada vez más estrechas.

Y el mercado ya ha lanzado su primera señal seria.

El barril ha roto la barrera psicológica de los 100 dólares.

Ormuz aprieta por un lado.

Bab el Mandeb amenaza por el otro.

El gran oleoducto saudí sigue cerrado en medio.

Y el mundo empieza a pagar en los mercados una crisis que cada día tiene menos margen de seguridad.