La Comisión Europea ha aprobado el desembolso de 3.200 millones de euros para Ucrania con cargo a los beneficios generados por los activos soberanos rusos congelados tras la invasión. La medida supone un nuevo paso en la estrategia de Bruselas para mantener el apoyo financiero a Kiev sin cargar directamente todo el coste sobre los presupuestos europeos.
El anuncio coincide con la Conferencia sobre la Reconstrucción de Ucrania, que se celebra este jueves y viernes en Gdansk, Polonia, y que reúne a gobiernos, instituciones financieras y empresas con el objetivo de acelerar la recuperación del país. La cita busca movilizar inversiones para sectores estratégicos como la energía, las infraestructuras críticas, la logística y la defensa.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, defendió que apoyar a Ucrania es también invertir en la seguridad y el futuro de Europa. Kiev espera cerrar más de 160 acuerdos por encima de los 10.000 millones de euros durante la conferencia.
El dinero procede de los rendimientos de los activos rusos inmovilizados en la UE y forma parte del paquete de apoyo financiero pactado con los socios del G7. Bruselas mantiene así la presión económica sobre Moscú mientras garantiza oxígeno presupuestario, militar y energético a Ucrania en plena guerra.