‘Canarias: balance de un año decisivo y las claves para el desarrollo económico e industrial hacia 2026’, por Víctor Portugués

El cierre de un año no debe ser un mero ejercicio de recuento, sino una oportunidad para reflexionar con honestidad sobre lo aprendido y, sobre todo, para fijar el rumbo del futuro. En un territorio como Canarias, condicionado por factores estructurales permanentes pero también lleno de potencial, esta reflexión no es opcional: es una obligación.

Tengo claro que Canarias se encuentra en un punto de inflexión. O avanzamos hacia un modelo económico más equilibrado, sólido e industrialmente estructurado, o seguiremos atrapados en una vulnerabilidad cíclica que limita nuestras oportunidades como sociedad.

Un año que ha confirmado muchas advertencias

Este año ha vuelto a dejar claro que el actual modelo económico canario muestra debilidades estructurales. El turismo debe seguir siendo un sector clave, pero no puede ni debe sostener en solitario el desarrollo de las islas. La excesiva dependencia de un único motor económico nos expone a riesgos externos que no controlamos.

Frente a ello, la industria canaria ha demostrado, una vez más, ser un factor de estabilidad, empleo de calidad y resiliencia. Durante la pandemia, en las crisis de suministro y en el actual contexto inflacionario, disponer de tejido industrial ha marcado la diferencia entre resistir o depender completamente del exterior.

Asimismo, se ha puesto de manifiesto que el Régimen Económico y Fiscal (REF), sigue siendo la herramienta esencial para compensar nuestros sobrecostes estructurales. Pero el REF solo es eficaz si se entiende como un instrumento integral, estable y orientado al desarrollo productivo, no como una suma inconexa de medidas coyunturales.

A todo ello se suma un elemento nuevo y especialmente preocupante: el cambio de escenario en la Unión Europea. El debate sobre el próximo Marco Financiero Plurianual, la posible reducción de la política de cohesión y la incertidumbre sobre el futuro del POSEI obligan a Canarias a reforzar su discurso y su posición como Región Ultraperiférica. Europa ya no es la misma, y Canarias no puede permanecer inmóvil.

Si hay un ámbito en el que Canarias no puede permitirse más demoras es en el de la formación, y en particular en la Formación Profesional y la FP Dual.

Hoy, uno de los principales problemas de nuestras empresas —especialmente industriales— no es la falta de oportunidades, sino la escasez de perfiles cualificados. Existe una desconexión evidente entre el sistema formativo y las necesidades reales del tejido productivo. Esta brecha lastra la competitividad empresarial y limita las oportunidades laborales de nuestros jóvenes.

La FP Dual representa una oportunidad estratégica que Canarias no ha sabido aprovechar plenamente. No se trata solo de alternar formación y trabajo, sino de integrar de verdad a la empresa en el proceso educativo, de adaptar los contenidos formativos a la realidad productiva y de dignificar la formación técnica como una vía de excelencia profesional.

La FP Dual bien aplicada permite:

Formar trabajadores ajustados a las necesidades reales de las empresas,
Reducir el desempleo juvenil,
Mejorar la productividad,
Facilitar la inserción laboral estable,
Fortalecer el arraigo del talento en Canarias.

Pero para que funcione es imprescindible un compromiso real: de las administraciones, de los centros educativos y del tejido empresarial. La FP Dual no puede ser un eslogan ni un proyecto piloto permanente; debe convertirse en una política estructural alineada con la industria, la digitalización y la transición energética.

Las líneas básicas para 2026: del diagnóstico a la acción

Si queremos que 2026 marque un antes y un después en el desarrollo económico e industrial de Canarias, debemos definir desde ahora algunas líneas estratégicas claras y sostenidas en el tiempo.

1. Una política industrial canaria con horizonte claro

Canarias necesita una política industrial propia, coherente y estable, alineada con el REF, con los fondos europeos y con las capacidades reales del territorio. La industria debe ser entendida como un sector estratégico, no residual, y contar con seguridad jurídica, incentivos adecuados y simplificación administrativa.

2. Un REF orientado a la actividad productiva

El REF debe reforzarse como instrumento de atracción de inversión productiva, innovación y empleo estable. Debe ser previsible, competitivo y claramente enfocado a generar actividad económica permanente en Canarias, evitando interpretaciones restrictivas que vacíen su sentido.

3. Defensa firme del estatus RUP en Europa

Canarias debe liderar, junto al resto de Regiones Ultraperiféricas, una defensa clara y unitaria en Bruselas. El POSEI, la política de cohesión y las intensidades de ayuda no son concesiones, sino herramientas de justicia territorial. Renunciar a ellas sería hipotecar nuestro futuro.

4. La formación como eje del modelo económico

La FP, la FP Dual y la formación continua deben convertirse en el eje central del modelo productivo canario. Sin capital humano cualificado no habrá industria fuerte, ni digitalización real, ni transición energética efectiva.

5. Activar el consumo y la producción local

La estrategia Elaborado en Canarias debe consolidarse como política económica transversal. La compra pública, el consumo responsable y el apoyo a la producción local son palancas directas de empleo, sostenibilidad y cohesión social.

6. Unidad y visión compartida

Ninguna estrategia será viable sin unidad institucional, empresarial y social. Canarias debe superar debates estériles y hablar con una sola voz cuando se trata de defender su desarrollo económico y su futuro en Europa.

Mirar a 2026 con responsabilidad

Canarias tiene talento, capacidad empresarial, recursos y una posición geoestratégica única. Pero el futuro no se improvisa. Se construye con decisiones coherentes, sostenidas y valientes.

El año que termina nos ha dejado advertencias claras.

El que comienza debe ser el de las decisiones.

2026 no debe ser un año más.

Debe ser el inicio de una nueva etapa para el desarrollo económico e industrial de Canarias.

Víctor Portugués Carrillo

Economista