El Gobierno de Canarias ha elevado la presión ante la huelga indefinida convocada por los controladores aéreos en varias torres del Archipiélago, reclamando la fijación de servicios mínimos del 100% para garantizar la conectividad de las islas. La protesta, impulsada por USCA y CCOO, afecta a una treintena de profesionales en aeropuertos clave como La Palma, La Gomera, El Hierro, Lanzarote y Fuerteventura.
El Ejecutivo autonómico advierte de que cualquier reducción operativa tendría un impacto directo en la movilidad de residentes y turistas, en plena dependencia estructural del transporte aéreo. Canarias defiende que, por su condición ultraperiférica, no puede permitirse interrupciones en un servicio esencial.
Mientras, el conflicto laboral se enquista por las condiciones de trabajo y la gestión del servicio, dejando en el aire la operativa si no hay acuerdo inminente.