Canarias, cada vez más peninsular en el surtidor: la gasolina alcanza ya los 1,689 euros

El gasóleo llega a 1,659 euros y la gasolina 95 a 1,559 en una estación de Tenerife. Pese al IGIC al 0%, las inspecciones anunciadas y las medidas contra el “efecto cohete y pluma”, el consumidor sigue sin conocer resultados claros mientras llenar el depósito se acerca cada vez más a precios propios de la Península.

Los números vuelven a poner el foco sobre el precio de los carburantes en Canarias. Una estación de servicio DISA de Tenerife mostraba este lunes 1,689 euros por litro para la gasolina 98, 1,659 euros para el gasóleo y 1,559 euros para la gasolina 95.

No significa que todas las estaciones del Archipiélago tengan esos precios. Las diferencias entre operadores, municipios e islas continúan siendo importantes. Pero la fotografía retrata hasta dónde puede llegar actualmente el coste de repostar en un territorio que históricamente ha contado con una ventaja significativa frente a la Península gracias a su fiscalidad diferenciada.

Y ahí aparece una de las grandes contradicciones del momento: Canarias mantiene el IGIC de los carburantes al 0% y, pese a ello, llenar el depósito continúa suponiendo un fuerte desembolso para las familias y profesionales que dependen diariamente del vehículo.

La distancia con la Península existe todavía en términos generales, pero determinados surtidores empiezan a mostrar cifras que hace pocos años se asociaban casi exclusivamente a repostar fuera de las Islas.

Mucha vigilancia anunciada y pocas respuestas conocidas

El Gobierno de Canarias anunció el pasado mes de junio la inspección de 78 estaciones de servicio después de detectar comportamientos que justificaban analizar con mayor profundidad cómo se estaban trasladando al consumidor las variaciones del mercado internacional.

La actuación debía estudiar documentación, costes y evolución de los precios con el objetivo de determinar si las subidas respondían exclusivamente a la situación internacional o existían otras circunstancias en la formación del precio final.

Más de dos meses después, sin embargo, no se conocen públicamente resultados detallados de aquellas 78 inspecciones, posibles infracciones detectadas o sanciones que hayan podido derivarse de las actuaciones.

Y esa falta de información empieza a resultar especialmente significativa.

Porque anunciar que se va a ir detrás de posibles abusos en las gasolineras genera una expectativa lógica entre los consumidores. Si después de las inspecciones no se ha encontrado ninguna irregularidad, también debería conocerse. Y si se ha detectado algún comportamiento contrario a las normas de competencia o consumo, el ciudadano espera saber qué medidas se han adoptado.

Por ahora, el precio continúa arriba y las conclusiones de aquellas actuaciones no han trascendido con el mismo nivel de detalle con el que se anunció su puesta en marcha.

El cohete sube; la pluma baja

El problema tampoco responde únicamente a la sensación del conductor cuando mira el luminoso antes de repostar.

Los propios análisis manejados por el Ejecutivo autonómico han señalado la existencia del denominado “efecto cohete y pluma” en el mercado de los carburantes.

La expresión describe una situación muy concreta: cuando el mercado internacional empuja los precios hacia arriba, el incremento puede trasladarse al surtidor en apenas 48 o 72 horas. Cuando ocurre lo contrario y el petróleo baja, esa reducción puede necesitar entre 10 y 13 días para terminar reflejándose en el precio final.

Subir como un cohete. Bajar como una pluma.

Una asimetría que se vuelve especialmente relevante cuando el combustible encadena semanas de tensión y los hogares canarios empiezan a perder buena parte de la ventaja que tradicionalmente han tenido frente al resto del país.

A ello se suma otra circunstancia que preocupa al Ejecutivo: cuatro enseñas concentran alrededor del 76,7% de la red de estaciones de servicio de Canarias, un escenario donde el grado de competencia se convierte también en un elemento fundamental para entender la evolución de los precios.

Hasta 84 euros por llenar 50 litros

Las cifras del surtidor convierten el debate en dinero contante y sonante.

Con los precios registrados este lunes, 50 litros de gasolina 95 cuestan 77,95 euros. Si se trata de gasóleo, el mismo repostaje asciende a 82,95 euros.

Para quienes utilicen gasolina 98, llenar 50 litros supone ya 84,45 euros.

Y un depósito de 60 litros de gasóleo se queda a apenas unos céntimos de los cien euros: 99,54 euros.

Son cantidades que empiezan a acercar la experiencia del conductor canario a la que durante años se encontraba al repostar en numerosas zonas de la Península.

Canarias continúa disfrutando de una fiscalidad propia y, en términos medios, conserva una ventaja en el precio de los carburantes. Negarlo sería incorrecto.

Pero también lo sería ignorar que esa diferencia se está estrechando de manera muy significativa en algunos surtidores, precisamente cuando las administraciones han puesto en marcha bonificaciones fiscales, observatorios, estudios, inspecciones y diferentes mecanismos de vigilancia.

Muchas medidas, pero el consumidor sigue esperando

El Gobierno de Canarias ha anunciado durante los últimos meses diferentes acciones para seguir el mercado, incrementar la transparencia, estudiar la formación de los precios y actuar ante posibles abusos.

Se ha hablado de inspecciones, vigilancia, observatorios y mayor control sobre cómo se trasladan las oscilaciones internacionales al surtidor.

Son medidas necesarias, especialmente en un mercado esencial para una comunidad fragmentada territorialmente y con una elevada dependencia del transporte privado.

Pero ahora falta una parte fundamental: conocer los resultados.

Porque mientras llegan nuevos anuncios, el consumidor continúa pagando. Y mientras las subidas internacionales encuentran rápidamente el camino hacia el surtidor, las bajadas parecen recorrerlo con mucha más calma.

El llamado “efecto cohete y pluma” sigue estando ahí.

Y con gasolina a 1,689 euros, gasóleo a 1,659 y gasolina 95 a 1,559, la sensación vuelve a instalarse entre muchos conductores:

Canarias, al menos cuando toca llenar el depósito en determinados surtidores, es cada vez más peninsular.