Canarias despliega una red pionera de sensores climáticos en colegios para combatir el impacto del calor en las aulas

La Consejería de Educación del Gobierno de Canarias ha puesto en marcha una red de monitorización climática en centros educativos que convierte al archipiélago en la primera comunidad autónoma española en disponer de un sistema de estas características para analizar, en tiempo real, el impacto de las altas temperaturas en las aulas.

La nueva herramienta, denominada Clima Escolar Canarias, ya recopila información procedente de 120 centros educativos públicos distribuidos por todas las islas y diferentes altitudes. Para ello se han instalado 240 sensores en espacios interiores y exteriores capaces de registrar de forma continua datos como la temperatura, la humedad relativa y los niveles de dióxido de carbono.

La iniciativa forma parte del Plan de Adaptación a las Altas Temperaturas impulsado por el departamento que dirige Poli Suárez y tiene como objetivo proporcionar información precisa sobre las condiciones ambientales de los centros para mejorar tanto el bienestar del alumnado como la habitabilidad de las instalaciones educativas.

Los datos obtenidos se integran en una plataforma digital que permite monitorizar en tiempo real el comportamiento térmico de los edificios, cruzando además información geográfica, características constructivas, vegetación y modelos de sombras. Gracias a este sistema, los técnicos podrán evaluar las condiciones de confort de cada centro y priorizar actuaciones de mejora de forma más eficiente.

El viceconsejero de Educación, José Manuel Cabrera, destacó durante la presentación del proyecto que esta tecnología permitirá conocer cómo afectan los episodios de calor extremo al desarrollo de la actividad educativa y diseñar medidas específicas de adaptación para cada entorno escolar. “Con estos dispositivos podremos determinar en cada momento el estado de los centros donde se instalen, y evaluar cómo los episodios de calor extremo, que por desgracia son cada vez más frecuentes, afectan al desarrollo de la actividad educativa”, afirmó.

Uno de los aspectos más innovadores de la iniciativa es su capacidad para evolucionar hacia un modelo predictivo. La recopilación continuada de información permitirá anticipar necesidades, planificar inversiones futuras y establecer criterios objetivos para adaptar progresivamente las infraestructuras educativas al cambio climático.

Además de aportar información estratégica para la administración, el proyecto ofrecerá recomendaciones prácticas a los equipos directivos y responsables de mantenimiento de los centros, facilitando la aplicación de medidas de mejora de menor escala y promoviendo un uso más eficiente de las instalaciones.

La información obtenida servirá también para identificar actuaciones concretas destinadas a mejorar el confort térmico de los espacios escolares. Entre ellas figuran soluciones basadas en la naturaleza, como el incremento de zonas verdes, así como intervenciones específicas adaptadas a las características de cada edificio.

La puesta en marcha de esta red supone la culminación de las medidas previstas en el Plan de Adaptación a las Altas Temperaturas. Dentro de este programa, la Consejería ha impulsado la creación de espacios de sombra en 326 centros educativos, de los que 203 ya han sido completados, mientras que otros 35 están en ejecución y 88 más se desarrollarán durante el verano.

A estas actuaciones se suman proyectos de naturalización en 84 centros, la instalación de sistemas fotovoltaicos en 56 instalaciones educativas —con nuevas incorporaciones previstas próximamente—, iniciativas para cubrir canchas deportivas y experiencias piloto de bioclimatización orientadas a reducir el impacto del calor en los espacios docentes.

El proyecto ha sido desarrollado por Gesplan mediante una inversión cercana a los 260.000 euros y representa una de las principales apuestas del Ejecutivo autonómico para adaptar la red educativa a los efectos del cambio climático.

La información recopilada por los sensores ya ha tenido una primera aplicación práctica. La Consejería ha actualizado el Protocolo de actuación frente a episodios de altas temperaturas en los centros públicos, incorporando criterios basados en datos reales obtenidos en cada territorio.

A partir del próximo curso, las decisiones relacionadas con posibles medidas excepcionales ante olas de calor se adoptarán teniendo en cuenta la información registrada en tiempo real por la red de monitorización. Entre ellas figuran actuaciones como la modificación de la actividad lectiva presencial o la adopción de medidas extraordinarias para garantizar la seguridad y el bienestar de la comunidad educativa.

La actualización del protocolo también establece el municipio como unidad mínima para la declaración de alertas y refuerza la coordinación entre los servicios educativos, sanitarios y de emergencias para responder con mayor precisión a situaciones de calor extremo en cualquier punto del archipiélago.