El paso del temporal mantiene en jaque la conectividad del archipiélago, con decenas de vuelos cancelados, retrasos generalizados y operativa inestable en varias islas.
Canarias vuelve a mirar al cielo… y no precisamente para volar. La borrasca Therese continúa golpeando con fuerza al archipiélago y está dejando un reguero de cancelaciones, retrasos y desvíos en los principales aeropuertos, afectando tanto a conexiones interinsulares como nacionales.
La situación es especialmente crítica en aeropuertos como La Palma y El Hierro, donde la operativa ha sufrido interrupciones constantes. Tenerife Norte, uno de los más sensibles a condiciones meteorológicas adversas, también registra incidencias recurrentes, mientras que en Tenerife Sur y Gran Canaria los vuelos operan con retrasos y ajustes continuos.
Las compañías aéreas han tenido que cancelar vuelos por motivos de seguridad ante las fuertes rachas de viento, las lluvias intensas y la baja visibilidad, factores que complican las maniobras de aterrizaje y despegue. El resultado: pasajeros atrapados, conexiones perdidas y una imagen exterior que vuelve a tensionar al destino turístico.
En los últimos días, el balance deja decenas de vuelos afectados, con cancelaciones que se repiten jornada tras jornada y retrasos que, en algunos casos, superan varias horas. La situación, lejos de resolverse de forma inmediata, evoluciona lentamente a medida que mejora la meteorología.
Aeropuertos bajo presión