Canarias paga la decisión del Estado: sin fondos europeos y con el REF otra vez en el centro del debate

La decisión del Gobierno de España de mantener el impuesto estatal del 7% a la generación eléctrica, con una recaudación anual de ámbito nacional superior a los 1.100 millones de euros, ha provocado que el país renuncie a hasta 3.000 millones de euros en fondos europeos destinados a amortiguar el impacto social de la transición energética. Una elección que, según fuentes consultadas por este diario, golpea con especial dureza a Canarias.

Los recursos, impulsados por la Unión Europea, estaban pensados para proteger a los territorios más vulnerables al encarecimiento de la energía. En el Archipiélago, la insularidad, la dependencia exterior y el sobrecoste estructural del transporte y la electricidad convierten esta pérdida en un problema de primer orden. El escenario vuelve a situar al REF y la singularidad canaria en el centro del debate político, como herramientas clave para compensar desigualdades que no son coyunturales, sino estructurales.

REF, singularidad y por qué Canarias sale peor parada

La singularidad canaria no es un privilegio. Sistema eléctrico aislado, sin interconexión con la Península. Sobrecoste permanente en generación, transporte y distribución de energía. Mayor impacto social del encarecimiento energético.

El REF como escudo

El Régimen Económico y Fiscal (REF) reconoce legalmente estas desventajas. Incluye compensaciones al transporte, ayudas a la electricidad y medidas para equilibrar costes. Sin fondos europeos, el REF vuelve a ser la única barrera frente al impacto de decisiones estatales.

En definitiva, la situación genera un planteamiento claro. La renuncia a los fondos europeos no es neutra: tensiona el REF, debilita las compensaciones y deja a Canarias más expuesta en plena transición energética.