Canarias y Euskadi han unido fuerzas y elevado el tono contra el Gobierno de España ante la inminente entrada en vigor del nuevo Pacto Europeo de Migración y Asilo, prevista para el próximo 12 de junio. Ambos ejecutivos autonómicos denuncian falta total de información, ausencia de coordinación y una enorme incertidumbre sobre cómo se aplicará realmente el sistema en los territorios frontera.
El choque político quedó escenificado en Irún, donde representantes de ambas comunidades reclamaron al Estado una reunión urgente para conocer el alcance real del acuerdo europeo y sus consecuencias sobre territorios especialmente tensionados por la presión migratoria.
Desde Canarias, el viceconsejero de Presidencia, Octavio Caraballo, lanzó una frase que resume el malestar del Ejecutivo autonómico: “Mucho nos tememos que el propio Gobierno de España tampoco sabe cómo se implementará”. Una declaración que evidencia la preocupación creciente en las Islas ante la posibilidad de que el Archipiélago termine convertido en una gran sala de contención migratoria del sur de Europa.
El Gobierno canario alerta además del agravamiento de la crisis migratoria por el deterioro de la situación en el Sahel y el desplazamiento de rutas hacia Senegal y Gambia, lo que podría aumentar todavía más la llegada de embarcaciones a Canarias durante los próximos meses.
Mientras tanto, Euskadi se posiciona también como “frontera norte” europea y exige junto a Canarias más recursos, transparencia y garantías antes de que Bruselas active definitivamente un pacto que ambos territorios consideran lleno de incógnitas.