El aeropuerto de Tenerife Sur vivió el pasado viernes una nueva jornada de colapso, especialmente durante la franja de tarde, cuando largas colas en el control de pasaportes provocaron que entre 300 y 400 pasajeros perdieran sus vuelos.
Según testigos presenciales, las esperas superaron las dos horas en algunos momentos, afectando principalmente a vuelos internacionales. La acumulación de viajeros, unida a la falta de personal en los filtros y la lentitud en los sistemas, generó una situación crítica.
Los afectados denuncian que se trata de un problema recurrente y critican la falta de previsión en uno de los principales aeropuertos turísticos del país. Este nuevo episodio vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de reforzar los controles fronterizos para evitar que el caos vuelva a repetirse en plena temporada alta.