Coalición Canaria y Junts dan a la oposición los 178 votos de un sucedáneo de moción de censura contra Sánchez

Pedro Sánchez cerró el periodo de sesiones con la mayor derrota parlamentaria de la legislatura. Una mayoría absoluta de 178 diputados, alcanzada gracias a los votos de Junts y Coalición Canaria, respaldó una iniciativa del Partido Popular que insta al presidente del Gobierno a dimitir y a someterse a una cuestión de confianza. Aunque la votación no tiene efectos jurídicos y no obliga al jefe del Ejecutivo a hacer ninguna de las dos cosas, el resultado constituye un contundente varapalo político.

La iniciativa se convirtió, de facto, en un sucedáneo de moción de censura. No derriba al Gobierno ni abre automáticamente un proceso electoral, pero sí escenifica que una mayoría absoluta del Congreso censura la gestión de Sánchez y considera agotada su credibilidad política.

El tono empleado por el presidente durante el debate tampoco contribuyó a recomponer puentes con sus socios habituales. Las explicaciones ofrecidas por Sánchez y su estrategia de confrontación no convencieron ni a Junts ni a Coalición Canaria, que terminaron sumándose a la mayoría impulsada por el PP junto a Vox y UPN para alcanzar los 178 votos.

Pese al alcance político de la votación, la Constitución reserva exclusivamente al presidente del Gobierno la facultad de plantear una cuestión de confianza, por lo que Sánchez no está obligado a hacerlo. Tampoco existe una moción de censura registrada con un candidato alternativo que pueda desalojarlo de La Moncloa.

La imagen, sin embargo, deja un mensaje difícil de ignorar: 178 diputados escenificaron en el Congreso la mayor reprobación política sufrida por Pedro Sánchez desde que llegó al poder, en una votación que evidencia el creciente aislamiento parlamentario del Ejecutivo.