Colombia vive este domingo una de las jornadas electorales más trascendentales de los últimos años. Más de 41 millones de ciudadanos están llamados a las urnas para decidir quién ocupará la Casa de Nariño y qué rumbo tomará el país tras el mandato de Gustavo Petro. La segunda vuelta enfrenta a dos candidatos que representan visiones radicalmente distintas sobre la economía, la seguridad, la política social y las relaciones internacionales.
Por un lado, el senador Iván Cepeda encarna la continuidad de buena parte de las reformas impulsadas por el actual Gobierno, con una apuesta por profundizar en las políticas sociales, los acuerdos de paz y el papel del Estado en sectores estratégicos. Frente a él se sitúa Abelardo de la Espriella, candidato conservador que ha basado su campaña en la recuperación de la seguridad, el endurecimiento frente a los grupos criminales y un modelo económico más liberal.
La campaña ha estado marcada por una fuerte polarización política y por la preocupación por la violencia. El atentado sufrido el pasado año por el entonces precandidato Miguel Uribe Turbay elevó la tensión y volvió a situar la seguridad como una de las principales preocupaciones de los colombianos.
Los mercados, los gobiernos de la región y la comunidad internacional siguen con atención el resultado de una elección que puede influir en el equilibrio político de América Latina. El resultado determinará si Colombia mantiene la senda iniciada por Petro o apuesta por un cambio de rumbo hacia posiciones más conservadoras.
Con los colegios electorales ya cerrados y el escrutinio en marcha, el país espera conocer en las próximas horas quién será el próximo presidente de una de las naciones más influyentes del continente americano.