Crónica de un caos anunciado: FIMUCITÉ lo advirtió, lo denunció y un jueves laborable de verano terminó paralizando Santa Cruz

La coincidencia del Día del Carmen, la fiesta del Real Club Náutico, el concierto de Don Omar y FIMUCITÉ desbordó la capital y reabre el debate sobre la capacidad de Santa Cruz para gestionar grandes eventos de forma simultánea

Santa Cruz de Tenerife vivió este jueves una de las jornadas más complicadas que se recuerdan en materia de movilidad y organización de eventos. Lo que debía convertirse en un escaparate de la capacidad de la capital para acoger grandes citas culturales y de ocio terminó derivando en un colapso circulatorio que afectó a miles de ciudadanos y abrió numerosas dudas sobre la coordinación institucional y la planificación de una jornada especialmente compleja.

No era un jueves cualquiera. Era un jueves laborable de verano en el que coincidían la celebración del Día del Carmen, la tradicional fiesta del Real Club Náutico, el concierto multitudinario de Don Omar y la programación de FIMUCITÉ en el Auditorio de Tenerife. Cuatro focos de atracción de público concentrados prácticamente en el mismo entorno y durante la misma franja horaria.

El choque de acontecimientos no pasó desapercibido

FIMUCITÉ lo advirtió y posteriormente lo denunció públicamente. El festival aseguró que ni su organización ni el Auditorio de Tenerife fueron informados del cierre del acceso al aparcamiento como consecuencia del dispositivo de seguridad desplegado para otro evento multitudinario. En su comunicado reclamó explicaciones y denunció los perjuicios ocasionados a músicos, artistas, trabajadores, abonados y espectadores.

La advertencia estaba formulada.

La denuncia llegó después.

Y entre ambas, Santa Cruz terminó completamente bloqueada

Desde aproximadamente las cuatro de la tarde comenzaron a registrarse importantes retenciones en los principales accesos a la capital. Conforme avanzaba la jornada, la circulación quedó prácticamente paralizada en amplias zonas del frente marítimo, el entorno del Auditorio y las vías próximas al recinto del concierto.

Vecinos de la zona trasladaron a La Gaceta de Canarias las dificultades para acceder a sus viviendas. Abonados del Auditorio denunciaron retrasos para asistir al concierto de FIMUCITÉ. Miles de conductores quedaron atrapados durante largos periodos y numerosos ciudadanos que ni siquiera acudían a alguno de los eventos vieron alterada completamente su movilidad.

A este escenario se sumaron las críticas formuladas por asistentes al concierto de Don Omar, quienes denunciaron largas colas para acceder al recinto, esperas en barras y aseos, dificultades para acceder al agua, problemas durante la salida y deficiencias en la señalización de las rutas de evacuación. También hubo quejas por la dificultad de movimiento de los servicios de emergencia en un entorno completamente congestionado.

Profesionales de la organización de espectáculos consultados por esta redacción muestran su sorpresa por lo ocurrido.

Recuerdan que Santa Cruz exige habitualmente a los promotores unos elevados estándares de seguridad, movilidad, evacuación, control acústico y planificación, además de limitar el horario de numerosos conciertos para garantizar el descanso vecinal.

Precisamente por ello consideran difícil entender que una ciudad que exige tanto a cada organizador terminara ofreciendo una imagen de descoordinación en una jornada cuya complejidad era conocida con antelación.

La cuestión ya no pasa únicamente por buscar responsabilidades

La verdadera reflexión consiste en determinar si Santa Cruz dispone hoy de la capacidad organizativa necesaria para asumir varios grandes acontecimientos de forma simultánea sin comprometer la movilidad, la seguridad y el funcionamiento normal de la ciudad.

Porque atraer grandes artistas es importante.

Pero garantizar que decenas de miles de personas puedan entrar, disfrutar y regresar con normalidad resulta todavía más importante.

Lo sucedido este jueves debería servir para revisar protocolos, coordinación institucional, planes de movilidad y criterios de autorización de grandes eventos antes de que un futuro colapso deje de ser únicamente un problema de tráfico.

Una ciudad que crece… pero cuya planificación no puede quedarse atrás

Santa Cruz quiere consolidarse como la capital de los grandes conciertos y festivales de Canarias.

Y lo está consiguiendo.

Cada año aumenta el número de eventos, la presencia de artistas internacionales y la capacidad de atraer visitantes.

Sin embargo, el jueves dejó una pregunta inevitable.

¿Existió una coordinación suficiente entre todos los acontecimientos previstos para esa jornada?

El Día del Carmen.

La fiesta del Real Club Náutico.

El concierto multitudinario de Don Omar.

FIMUCITÉ en el Auditorio de Tenerife.

Todos coincidieron en una ciudad que seguía funcionando como una capital administrativa, con miles de trabajadores entrando y saliendo de sus puestos de trabajo.

El resultado fue un embudo que terminó afectando a vecinos, asistentes, abonados del Auditorio y ciudadanos ajenos a cualquiera de esos actos.

La advertencia de FIMUCITÉ y su posterior denuncia pública reflejan que, al menos desde la perspectiva del festival, existieron problemas de coordinación que acabaron teniendo consecuencias directas sobre el desarrollo de su actividad.

La reflexión ya no debe limitarse al éxito de convocatoria

Debe centrarse en la planificación.

Porque una ciudad moderna no solo se mide por los eventos que es capaz de atraer.

También por la forma en que los organiza, los coordina y garantiza que la seguridad y la movilidad estén a la altura de la imagen que quiere proyectar.

Ese es el verdadero reto que deja el jueves vivido por Santa Cruz.