Cronología de un engaño: del «no hay ninguna información» de Sánchez al «guiado activo» de gendarmes marroquíes que recoge la Policía

Todo salta con lo adelantado por El Español, información que este periódico publicó ayer: un informe del CENIF remitido a la Audiencia Nacional describe planificación previa, dirección estratégica, escasa presencia policial marroquí y agentes que guiaron a los migrantes hacia Ceuta. Horas después, en plena madrugada, Marlaska mueve ficha y remite una carta al director general de la Policía reclamando explicaciones.

Todo comenzó a cambiar cuando El Español adelantó la existencia del informe policial sobre la entrada masiva en Ceuta, una información de enorme trascendencia que La Gaceta de Canarias publicó también ayer.

Hasta ese momento, la versión trasladada desde el Gobierno había sido otra.

El documento, elaborado por el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) de la Policía Nacional y enviado a la Audiencia Nacional, introduce elementos que abren una profunda grieta entre las explicaciones públicas ofrecidas durante semanas y lo que los investigadores describen sobre el terreno.

El informe no identifica de forma concluyente quién dio una eventual orden política ni atribuye formalmente al Gobierno de Marruecos la autoría intelectual de lo ocurrido. Pero sus conclusiones hablan de planificación previa, dirección estratégica y operacional, una actuación de elevada complejidad y del «guiado activo» de los cruces por parte de miembros de las fuerzas marroquíes.

También se señala la escasa presencia policial y militar en determinados momentos y se documenta la presencia tanto de agentes uniformados como de personas identificadas por los investigadores como miembros de los servicios marroquíes sin uniforme.

Y entonces comenzó la sucesión de explicaciones.

29 de julio: aparecen las primeras alertas

El CENIF había elaborado información previa sobre el riesgo de entradas irregulares en Ceuta. Interior sostiene ahora que aquellos avisos no permitían anticipar exactamente una entrada masiva de las dimensiones que posteriormente se produciría.

30 y 31 de julio: Ceuta queda desbordada

Decenas de miles de personas consiguen acceder a la ciudad autónoma en una sucesión de entradas que colapsan la capacidad de respuesta.

El análisis policial posterior concluye que no se estaría ante un acontecimiento espontáneo ni incidental.

Los investigadores describen distintas fases, movimientos coordinados y una estrategia destinada inicialmente a saturar los dispositivos españoles para facilitar posteriormente nuevos accesos.

31 de julio: la Audiencia Nacional pide explicaciones

La jueza María Tardón solicita informes a Policía Nacional y Guardia Civil para reconstruir los acontecimientos y determinar si los hechos podrían tener una dimensión superior a una simple crisis migratoria.

Es ahí cuando comienza a elaborarse el documento que posteriormente desencadenaría la tormenta política.

31 de agosto: el CENIF remite su informe

Un mes después, el informe llega a la Justicia.

Sus conclusiones resultan especialmente relevantes: habla de una acción «mucho más compleja y elaborada», de una «dirección estratégica y operacional» y de elementos que llevan a descartar que se tratara simplemente de una acción improvisada de organizaciones dedicadas al tráfico de personas.

El documento también señala que no existen indicios suficientes para identificar a las organizaciones criminales habituales como responsables de una operación de esas características.

31 de agosto: Sánchez asegura que no existe información que implique a Marruecos

Prácticamente en paralelo, Pedro Sánchez sostiene públicamente que no existe información procedente de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o de los servicios de inteligencia que permita señalar una intervención de Marruecos.

El presidente defiende además la cooperación de Rabat.

Y ahí comienza la contradicción.

Porque mientras desde Moncloa se descartaba esa posibilidad, el documento policial ya describía guiado de los cruces, planificación previa y participación de miembros de las fuerzas marroquíes sobre el terreno.

1 de septiembre: El Español destapa el informe y La Gaceta de Canarias lo publica

La situación cambia radicalmente cuando El Español adelanta el contenido del informe policial.

La información revela que los investigadores no consideran lo sucedido como un simple fenómeno espontáneo y pone sobre la mesa detalles hasta entonces desconocidos sobre la actuación de agentes marroquíes.

La Gaceta de Canarias se hizo eco ayer de esta información, que rápidamente abrió una tormenta política y obligó al Ministerio del Interior a reaccionar.

Madrugada del 2 de septiembre: Marlaska escribe a la Policía

La reacción llega en plena madrugada.

A la una de la mañana aproximadamente, Fernando Grande-Marlaska remite una carta al director general de la Policía, Francisco Pardo, después de que el contenido del informe haya saltado a los medios.

La propia cronología resulta especialmente llamativa.

Primero se conoce públicamente el informe.

Después llega la carta.

En ella, Marlaska pregunta desde cuándo disponía la Policía Nacional de esa información y exige conocer la veracidad de lo publicado.

El ministro llega a señalar que, si el contenido conocido fuera cierto, se trataría de información «absolutamente esencial» para poder adoptar decisiones desde Interior y desde el Gobierno ante la crisis migratoria de Ceuta.

Es decir, Interior reconoce con su propia reacción la enorme trascendencia del documento.

2 de septiembre: la Policía responde

Horas después llega la explicación de la Dirección General de la Policía.

La versión ofrecida sostiene que la jueza había dado instrucciones para que los responsables de la elaboración del informe no facilitaran a sus superiores información sobre su contenido.

Posteriormente, la magistrada autoriza el acceso al documento.

Interior cambia el pie

Después de acceder al informe, Interior sostiene que no existe ningún documento policial que atribuya directamente a Marruecos la planificación o ejecución de la entrada masiva.

Y ahí aparece la gran batalla semántica.

Porque el informe, efectivamente, no afirma que el Gobierno marroquí ordenara políticamente la operación.

Pero sí habla de planificación.

Sí habla de dirección estratégica.

Sí descarta que se trate de un simple acontecimiento espontáneo.

Sí describe una capacidad organizativa muy superior a la habitual de las mafias migratorias.

Y sí recoge la presencia de agentes marroquíes y su participación «guiando» los cruces a través del agua.

El documento incorpora además otro elemento relevante: una parte muy importante de las personas que entraron acabó regresando posteriormente a Marruecos, circunstancia que lleva a los investigadores a cuestionar que la finalidad exclusivamente migratoria explique por sí sola lo ocurrido.

La conclusión policial vuelve a situar la cuestión en el mismo punto: no estamos ante un acontecimiento espontáneo ni incidental.

Y después de un mes de versiones, declaraciones y desmentidos, la pregunta continúa abierta.

Si hubo planificación, si existió una dirección estratégica y si agentes marroquíes participaron guiando los cruces, ¿quién organizó realmente lo sucedido en Ceuta?

Pero desde este 2 de septiembre existe otra pregunta igualmente incómoda:

¿quién sabía qué, desde cuándo lo sabía y por qué Interior solo reaccionó después de que El Español sacara el informe a la luz?