El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, ha reconocido públicamente que funcionarios del gobierno cubano han mantenido conversaciones con representantes de Estados Unidos, en lo que supone la confirmación de nuevos contactos diplomáticos entre ambos países tras años de tensiones.
Durante una intervención institucional, el mandatario explicó que estos encuentros se han producido “en correspondencia con la política consistente que siempre ha defendido la Revolución cubana”, y bajo la coordinación del Partido Comunista, el gobierno y el Estado de la isla.
Según Díaz-Canel, el objetivo de estas conversaciones es identificar los principales problemas bilaterales que requieren solución, en un contexto de relaciones marcadas durante décadas por el embargo estadounidense, las sanciones económicas y las profundas diferencias políticas entre Washington y La Habana.
El dirigente cubano también señaló que actores internacionales han favorecido la apertura de estos canales de diálogo, algo que —recordó— ya ha ocurrido en otras etapas de tensión entre ambos países.
En su intervención, el presidente cubano hizo referencia a precedentes recientes como el proceso de acercamiento diplomático que tuvo lugar durante la presidencia de Barack Obama, cuando se produjo la reapertura de embajadas y un intento de normalización de relaciones tras más de medio siglo de enfrentamiento político.
Este reconocimiento público llega en uno de los momentos más delicados para la economía cubana en décadas, con escasez de alimentos, cortes eléctricos frecuentes, inflación y un aumento de la presión social dentro de la isla.
En paralelo, desde Estados Unidos se mantiene la presión política sobre el gobierno cubano. El expresidente Donald Trump, que ha endurecido su discurso sobre la isla en diversas ocasiones, ha defendido mantener una política firme frente al régimen cubano y ha criticado cualquier concesión que no implique cambios políticos en el país.
La confirmación de estos contactos vuelve a situar en el foco internacional la posibilidad de una nueva etapa de diálogo entre Washington y La Habana, aunque por el momento ambas partes mantienen posiciones alejadas sobre el futuro de las relaciones bilaterales.